Viajar con niños - Auto-ruta País Vasco y Pirineos

Este es un viaje que hicimos en agosto de 2017. Una auto-ruta de aventura-cultura con niños por el País Vasco y los Pirineos que nos lo pasamos genial todos, padres e hijos. Nosotros somos una pareja con una niña y un niño que por aquel entonces tenían 10 y 8 años.

 

Cuando planificamos las vacaciones, siempre nos gusta hacer una auto-ruta en familia, solo nosotros, sin amigos, ni más familia. Son días en que tenemos mucho contacto entre nosotros y estrechamos vínculos. Son días en que creamos recuerdos familiares.

Nos gusta mucho transmitir a nuestros hijos nuestras inquietudes culturales y viajeras. Entendemos que, por su edad, aún no las aprecien del todo… pero pensamos que algo de todo lo que les enseñamos les quedará…

 

Creemos que, para que estén motivados, los viajes han de contener también actividades atractivas y emocionantes para ellos. Este itinerario que hicimos por el País Vasco y Pirineos resultó perfecto para todos. Fueron días en los que descubrimos cosas interesantísimas y parajes espectaculares. Os animo a que hagáis este mismo viaje en familia por el País Vasco y el Pirineo este próximo verano.

Día 1. ¿Una nave espacial entre viñedos? 

Esta mañana la hemos pasado en la carretera, ha sido, de traslado. Nos hemos plantado en tierras riojanas. A las 18:30 teníamos hora para visitar las Bodegas del Marqués de Riscal, si, esas que parecen un amasijo de hojalata… Nos ha impresionado mucho el edificio (donde se ubica el hotel Marqués de Riscal Luxury Collection) diseñado por Frank Ghery. Realmente es espectacular ver este edificio futurista en medio de viñedos. Los niños han alucinado, les ha parecido una nave espacial recién aterrizada.

La visita de las bodegas empieza justo ahí, pero donde se elaboran los vinos es en otros edificios colindantes más antiguos y tradicionales. Nos han explicado todo el proceso de elaboración de los vinos y nos han enseñado las maquinas que utilizan. Ha sido muy didáctico, no sé si los niños lo han entendido del todo, pero seguro que ahora sabrán que el vino no sale directamente del supermercado…

Tras la visita hemos hecho una cata de vinos. Todos riquísimos!. También había para los peques, mosto sin alcohol. Les ha hecho ilusión brindar con nosotros.

 

Al finalizar la visita guiada y la cata en las Bodegas del Maqués de Riscal, nos hemos ido a caminar un poco por entre las viñas y hemos vuelto a contemplar el edificio de Ghery. Las panorámicas son de ciencia ficción. Si los dueños de la bodega Marques de Riscal querían llamar la atención y que se hablase de ellos, sin duda, lo han conseguido.

 

Confieso que, durante nuestro paseíto por las viñas, hemos robado unas uvitas al marqués, espero que no se lo tome a mal… por cierto, estaban buenísimas.

Tras la visita a las bodegas Marques de Riscal, situadas en el pueblo de Elciego, a tan solo 25 km de Logroño, hemos visitado por el pueblo de Villabuena de Álava. Tenía curiosidad por ver el contraste de estilos arquitectónicos entre el gótico tardío de su iglesia y las modernidades contemporáneas, como el Hotel Viura, de la arquitecta Beatriz Perez Echazarreta. La verdad es que esta mezcla de estilos tan antagónicos da un carácter renovador a estos pequeños pueblos rurales.

Seguidamente nos hemos puesto en marcha hacia Haro, la capital del vino de La Rioja. Siendo verano, era obligado reservar un hotel con piscina y no os creáis que aquí en Haro es fácil encontrarlo… El Hotel Ciudad de Haro es correcto, situado a las afueras de la ciudad, pero ya nos iba bien para continuar ruta al día siguiente.

 

Esta tarde-noche nos hemos acercado al centro de Haro y estaba lleno de gente, todo abarrotado, los bares, los restaurantes, la plaza del pueblo… había mucho ambiente. Al final nos hemos tomado unos montaditos y a descansar…

Día 2. Redescubriendo Bilbao

Esta mañana hemos dado una rápida vuelta por el pueblo de Haro. Aquí se pueden visitar muchas bodegas, entre las más conocidas: Muga, Ramón Bilbao, López de Heredia, Bodegas Bilbaínas, Martinez Lacuesta, Roda, Berceo, etc. Nos hemos quedado con muchas ganas de visitar alguna más, pero no hemos querido saturar a los peques con el mundo del vino. Nos queda pendiente, para los adultos, una escapada de enoturismo por estas tierras.

 

Hemos llegado a Bilbao, y… qué hay más importante en esta ciudad que el Athletic y el Guggenheim?, pues ahí hemos ido directos!

 

Hemos dado una vuelta por el exterior del nuevo estadio del Athletic de Bilbao, el nuevo San Mamés. Un edificio también super moderno, situado en pleno centro de la ciudad, a pocos metros de donde estaba el antiguo campo. Hemos visitado el museo del Athletic de Bilbao, un equipo admirable por su filosofía de no fichar a jugadores que no sean vascos o navarros. Aún siguiendo esta política tan conservadora, es uno de los tres equipos que nunca ha bajado a la 2ª división de la Liga española, junto al Barça y el Real Madrid.

Hemos podido ver el interior del campo desde las ventanas panorámicas que hay en el bar del interior del estadio. Queda pendiente una escapadita para ver un partido del Athletic en esta “Catedral” del fútbol.

Seguidamente hemos ido caminando, siguiendo la ría, hasta el Museo Guggenheim, el recurso cultural que cambió la fisonomía de la ciudad de Bilbao en la década de los 90. La construcción de este museo fue un importante empujón para la modernización de la ciudad.

 

Lo primero que hemos hecho ha sido dar una vuelta completa al museo, para ver todas las formas que nos presenta esta obra maestra de Frank Ghery, si, el mismo que el de las bodegas del Marqués de Riscal…

A los niños les ha encantado este edificio tan loco y con mil formas posibles; un barco, una nave espacial, una fábrica… y el material con el que está revestido, tan plateado, hace que parezca una gran joya… en su exterior pudimos ver también la gigantesca araña “Mamá” de Louis Bourgeois y los globos-tulipanes de colores metálicos de Jeff Koons. Ya en su interior, estuvimos jugando con los niños a escondernos entre las colosales formas metálicas de Richard Serra. Pudimos ver también algunos cuadros de la colección, entre ellos algún Rothko y algún Basquiat.

Y finalmente, el perro “Puppy” también de Jeff Koons, una escultura gigantesca hecha de flores, que también les encantó a los peques.

Llevábamos un día muy intenso y decidimos ir a descansar un rato a nuestro hotel, el Meliá Bilbao, también con una piscina muy chula, situada en un piso alto y que parece que te vayas a escurrir cuando estás buceando.

 

Para terminar el día fuimos a pasear por la Plaza Nueva de Bilbao, es decir, el casco antiguo. Vimos el Teatro Arriaga y estuvimos un buen rato distraídos con los artistas callejeros en la Plaza Miguel de Unamuno, el ambiente era fantástico, lleno de niños jugando y gente charlando en la calle, fue una tarde-noche de verano como las de antaño.

Día 3. Castillos e islotes mágicos en la costa vasca

Esta mañana hemos ido a visitar el Castillo de Butrón, un castillo situado a las afueras de Bilbao y que parece sacado de una película de Disney… o de terror?. Se trata de un castillo neogótico de origen medieval, aunque su aspecto actual es fruto de una reforma hecha en el siglo XIX por el Marqués de Cubas. Hemos dado una vuelta por el recinto, pero desafortunadamente no se puede visitar el castillo por dentro… Es un castillo que tiene todos los tópicos; almenas, torres, puertas elevadizas, murallas, etc. 

Seguidamente hemos ido hacia la costa, para visitar San Juan de Gaztelugatxe (entre Bakio y Bermeo), uno de los mejores y más idílicos paisajes de la costa vasca, de hecho, ha sido escenario de muchos anuncios y últimamente se has rodado allí escenas de “Juego de Tronos” (es, en la serie, “Rocadragón”)

Ojo porque la zona no está muy bien acondicionada y se forman muchos atascos de coches ya que las carreteras son estrechas por allí. Esto provoca también que, para llegar a la ermita, tengas que hacer una caminata de varios kilómetros pues los parkings están un poco alejados, pero esa también es la gracia, caminar un poco con el mar de fondo y las panorámicas tan bonitas que hay aquí. Tengo entendido que ahora se ha de sacar una entrada gratuita para poder visitar el lugar, me imagino que querrán tener controlado el acceso. En esta web puedes tramitar los tickets.

 

Desde el parking se tarda un poco menos de una horita en llegar. El trayecto de ida es de bajada, excepto cuando llegas al islote, que se han de subir las escaleras (240 peldaños) para llegar a la ermita. El camino de regreso es, al contrario, se bajan las escaleras y luego es todo subida hasta el parking.

Sobre un peñón unido al continente por un puente de piedra se alza la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, sus orígenes se remontan al siglo X y si hablase nos contaría historias de guerras y ataques de corsarios, pero también de naufragios y peregrinos. El mar Cantábrico golpea con fuerza la costa rocosa en esta zona y confiere al lugar un aspecto muy salvaje.

 

Dice la tradición que cuando llegas a la ermita hay que tocar la campana 3 veces y pedir un deseo, así lo hicimos nosotros. Además, da buena suerte a los barcos pesqueros, que cuando salen a faenar tienen la costumbre de hacer tres giros a babor y estribor para que el santo les dé suerte. En el interior de la ermita está decorada con objetos marinos (casquetes, hélices, cabos, etc.), me imagino que de marineros que se han visto en problemas y han rezado a San Juan para que les ayudase a superar la tormenta.

Completamos la excursión a San Juan de Gaztelugatxe, un poco a regañadientes por parte de los niños, pero contentos de haber conocido este precioso paraje, de película, y haber hecho un poco de deporte!

 

Nos pusimos en marcha de nuevo, a través de la Reserva de la Biosfera y Área de Conservación de Urdaibai, hacia Gernika, donde vimos, entre rejas, el roble que simboliza las libertades tradicionales del pueblo vasco. Este es todo un símbolo en el País Vasco, aquí, promete su cargo el lehendakari, cuando es elegido. Nos dimos una vuelta por el pueblo, muy bonito y bien cuidado, por cierto, e imaginamos, por un momento, el terror que produjo aquí los bombardeos de la Legión Condor durante la guerra civil española y que inspiraron a Picasso a pintar su famoso cuadro del “Guernika”.

Tras esta breve parada histórica, continuamos directamente hasta San Sebastian, nuestro siguiente destino y punto base para nuestras próximas 3 noches. Escogimos un hotel un tanto especial, el Mercure San Sebastian Monte Igueldo, situado en lo alto del Monte Igueldo, con unas vistas impresionantes de la ciudad y de toda la playa de la Concha. La situación del hotel no es céntrica, pero es preciosa… hay un parque de atracciones y un mirador al lado del hotel y las habitaciones tienen vistas al Mar Cantábrico.

 

Uno de los criterios por los que elegí este hotel fue que tenía piscina, pero no la utilizamos ningún día ya que la temperatura bajó considerablemente e hizo unos días muy inestables mientras estuvimos por Vizcaya.

 

Esa noche estuvimos un rato contemplando las panorámicas y disfrutando del fresquito del norte.

Día 4. Surf en Zarautz y la ciudad más bonita del norte de España

La mañana amaneció nublada, pero afortunadamente sin lluvia. El día fue mejorando, lo que nos permitió realizar una de las actividades más esperadas por los niños, surf en Zarautz!

 

Había contactado con los de Essus, una escuela de surf, para reservar un par de horas de clases privadas para Lucia y Max. Nunca antes, habían hecho surf, pero les parecía divertido y estaban muy animados a intentarlo.

 

Llegamos a la tienda de Essus, donde nos proporcionaron todo el material necesario para meterse en el mar, básicamente un neopreno y una tabla. Su profesor fue Marcos, un ex campeón de España de surf. Un chico guapote, cachas, simpático y con una paciencia con los niños increíble.

Marcos les enseñó un rato de teoría, sobre la arena, luego se metieron en el mar. Aquí en Zarautz siempre hace olas. Ese día, las olas eran pequeñas, perfectas para principiantes, así que los niños pudieron practicar una y otra vez… se les veía encantados y disfrutando muchísimo. Yo me metí en el mar, sin tabla, pero si con una cámara de fotos para retener aquel momento de felicidad. Lo hicieron bastante bien para ser su primera vez, al final estuvieron unas 3 horas practicando surf con Marcos. Éste nos explicó que hacía un par de años había dejado el circuito profesional de surf porque estaba cansado de viajar todo el día; Hawaii, California, Australia, etc. Nos explicó que la vida de un profesional del surf era muy exigente. Ahora estaba ayudando a su padre en el negocio familiar y de vez en cuando daba alguna clase… pensé, que suerte hemos tenido!. Su intención era retomar los estudios que había dejado antes de dedicarse profesionalmente al surf. Un gran tipo Marcos, muchas gracias por tu paciencia con los peques… un par de años después, todavía se acuerdan de ti…

Si alguna vez os apetece aprender a surfear en Zarautz, no dudéis en contactar con Essus.

Finalizada la fantástica jornada de surf, nos fuimos a comer un arrocito a uno de los restaurantes que hay en el paseo marítimo de Zarautz. Esta playa es maravillosa, grande, con una marea espectacular, olor a mar Cantábrico… Mientras comíamos se puso a llover y la solas se enfurecieron considerablemente… Vimos como, en esos momentos, salieron muchos surferos experimentados a disfrutar de aquellas olas, entre ellos Marcos. Estuvimos observándole un rato y fue espectacular como surfeaba las olas, vaya crack!

 

Aquella tarde, los niños estaban rotos de cansancio. Echamos una siesta en el hotel y luego salimos a dar una vuelta por el parque de atracciones de debajo de nuestro hotel. Lucia y Maxi descubrieron las carreras de camellos…

Día 5. Chillida Leku - Cuando el arte se fusiona con la Naturaleza y el chuletón de Casa Julián

Esta mañana hemos ido a visitar la Fundación Chillida Leku, situada a las afueras de San Sebastian. Chillida Leku es un museo único, confeccionado en sí mismo como una gran obra de arte. En él la fusión entre arte y naturaleza se produce de una manera natural. Las esculturas se integran en el paisaje como si siempre hubieran formado parte de él. En el jardín, las hayas, los robles y los magnolios conviven con las monumentales esculturas de acero y granito ubicadas en perfecto diálogo con el entorno. 

Nos encantó este museo al aire libre. Estuvimos paseando por los jardines y contemplando las esculturas de Chillida. A los niños les produjo mucha curiosidad este artista y su obra. Es sin duda, un artista con mucha personalidad y muy especial. Una visita muy recomendable, sin duda.

Seguidamente fuimos a Idiazabal. Nos interesaba mucho ver el entorno rural donde se produce el mejor queso del mundo. Visitamos el Museo del Queso de Idiazabal y nos explicaros todo lo relativo a esta denominación de origen; como eran las cabras que producían la leche, como se elaboraba el queso, etc. Al finalizar la visita, hicimos una cata de quesos. A los niños también les gustó bastante esta visita, les vi con bastante interés cuando nos daban la charla…

Era tarde y aún no habíamos comido. Nos acordamos de que, de regreso a San Sebastián, íbamos a pasar por Tolosa y ahí está Casa Julián, el restaurante donde hacen el mejor chuletón de buey viejo del mundo!, así que sin pensarlo dos veces, paramos ahí a darnos un homenaje… Madre mía, que maravilla de sitio!! Un restaurante sin pretensiones, sencillo, de toda la vida, tradicional, que saben hacer a la perfección lo que ofrecen. Pedimos un chuletón de buey viejo de medio kilo para compartir entre los cuatro, unos pimientos del piquillo confitados, unos espárragos especiales de Navarra y unos cogollos de Tudela, todo regado con un buen vino (Fanta para los niños). Todo estaba excelente y super recomendable. Vimos como hacían los chuletones en la brasa, con bien de sal, para que saque toda la grasa… Pudimos también saludar a Julian padre, que andaba por allí echando una mano. Le dijimos que éramos de Barcelona y nos contó que todos los jugadores vascos de los 90 del Barça (Bakero, Txiqui Beguiristain, Zubizarreta, López Recarte, etc.), iban a celebrar sus despedidas de soltero allí. Tienen muchas fotos de personajes famosos colgadas en la pared.

Volvimos a San Sebastian. La tarde había quedado preciosa. Tras la siestecita en el hotel, bajamos a dar una vuelta a la ciudad, San Sebastián, para mí, una de las más bonitas de España. Estuvimos caminando por el paseo marítimo, contemplando la playa de la Concha. Luego nos adentramos en el casco antiguo hasta la plaza de la Constitución. Estuvimos merodeando por aquellas callejuelas, con mucho ambiente. Nos acercamos hasta el Teatro Victoria Eugenia y el Hotel Maria Cristina, también hasta el Centro Kursaal. La puesta de sol quedó impresionante aquel día.

Día 6. Aproximación al Pirineo francés: Castillo, Santuario y Tourmalet

Hoy nos poníamos en marcha hacia el Pirineo. Dejamos atrás el País Vasco y nos adentramos en Francia. Hay una autopista fantástica que llega prácticamente hasta Lourdes (200 km), pero antes paramos en la población de Pau para visitar su chateau, un magnífico ejemplar que vió nacer en 1553 a Enrique IV de Francia y III de Navarra, el primer monarca Borbón de Francia, muy querido por los franceses. Hoy en día es un Museo Nacional dedicado a este rey. El interior es impresionante, está muy bien conservado y mientras caminas por el chirriante parquet, vas viendo las suntuosas estancias, llenas de obras de arte y decoración palaciega; tapices, cuadros y bellos artesonados de madera. Otro de los puntos fuertes del castillo son sus jardines, muy cuidados y llenos de cenefas en flor. El castillo está situado en un montículo y sobresale por encima de la población. Hay desde aquí unas vistas increíbles de los Pirineos.

Continuamos nuestra ruta, pasamos de largo el Santuario de Lourdes. Ya lo conocemos y no queríamos perder más tiempo, así que nos adentramos en una carretera de montaña preciosa y ascendimos el Col du Tourmalet, uno de los míticos puertos de montaña del Tour de France. Si calculamos el inicio del puerto en Ste. Marie de Campan y el final en el Col de Tourmalet, hay 17,2 km de distancia y se cubre un desnivel de 1.268 metros, con pendientes de entre 10 y 13%… una machacada, la verdad. Y lo sorprendente es que está lleno de ciclistas por aquí…siempre he pensado que el ciclismo es uno de los deportes más duros y sacrificados que existen. Todos los y las valientes que vimos ascender este puerto, tenían una cara de sufrimiento tremenda… Nosotros, afortunadamente, lo hicimos en coche. Al llegar arriba, nos hicimos unas fotos. No tiene ningún mérito lo nuestro, pero nos hacía ilusión.

Nuestra siguiente parada fue en el Teleférico du Pic du Midi, en la población de La Mongie. Aquí hay un teleférico que sube hasta los 2877 metros de altura y desde donde se obtienen las mejores vistas de los Pirineos. Lamentablemente el día no acompañó y estaba todo nublado, así que, por segunda vez en mi vida, tuvimos que desistir de subir. Estuvimos una horita esperando a ver si se despejaba, pero no hubo manera…

 

Consejo útil: Abajo, donde se compran los tickets, hay una cámara que muestra la visibilidad en la cima. Si está todo tapado y no hay previsiones de cambio, os recomiendo no subáis.

 

Bueno, lo intentamos y no hubo suerte. Ya habrá una próxima ocasión… Continuamos ruta por carreteras de montaña preciosas. En un punto del camino, ya llegando a Gavarnie, vimos un puente altísimo desde donde estaban haciendo puénting. Nos paramos para ver como se tiraban. A Lucia le encantó, es toda una aventurera. Max no quiso ni mirarlo…

Finalmente llegamos al precioso pueblecito de Gavarnie, donde íbamos a dormir hoy. Este es un pequeño núcleo de población, cuatro casitas y algunos comercios, distribuidos a los lados de una sola calle… al fondo, majestuoso, se ve el circo glaciar de Gavarnie. Aquella tarde llegamos con la puesta de sol, pero estaba un poco nublado y no pudimos ver las vistas.

Había reservado alojamiento hacía muchos meses. Este es un lugar muy frecuentado por excursionistas, sobre todo en verano, y hay muy poca infraestructura. Nuestro hotel “Hôtel des Cimes” está en pleno centro y además tiene parking incluido, así que todo perfecto. Es un hotel sencillo, diría que parece un refugio de lujo. Nuestra habitación tenía una cama de matrimonio, una litera y muchas mantas… aquí, en pleno corazón del Pirineo, siempre hace frío… Esta tarde fuimos a dar una vuelta por el pueblo y cenamos una crepe. Antes de dormir, rezamos para que al día siguiente hiciera buen día…

Día 7. Cirq du Gavarnie: Lo mejor del Pirineo

El día amaneció espectacular!!! Con un sol impresionante… salimos rápidamente del hotel para ver las vistas y ohhhhh!!!! allí estaba el Cirq du Gavarnie esperándonos… Hoy tocaba hacer una excursión que hacía tiempo que quería hacer. Estuvimos motivando a los niños para este día y parecía que estaban animados. Nos pusimos a caminar hacia el fondo del valle. Esta excursión es preciosa y muy sencilla. Un poco larga, 12 km (ida y regreso), con un desnivel acumulado de tan solo 385 metros. Calculad unas 3:30 horas yendo tranquilo y con niños.

La excursión está muy marcada, hay un camino durante todo el itinerario bien acondicionado y se puede admirar durante todo el rato la inmensa belleza del circo glaciar.

 

Se llega hasta el mismo pie de la “Gran Cascada” (423 metros), que es la más alta de Europa y se ven aún varias placas de hielo, ya muy reducidas, que son los restos del glaciar que hubo aquí antaño. Lo más duro es al final, cuando para llegar a los pies de la cascada, se ha de superar una pedrera resbaladiza.

Los niños aguantaron bien el trekking. Hubo alguna pequeña crisis, cuando vieron a gente haciendo la excursión a caballo, pero la superaron. Iban poniendo piedras en los tótems, buscando animalitos, atravesando puentecitos, o viendo animales; vacas, caballos, águilas, etc.

 

Una vez completada la excursión, puedo afirmar que el Cirq de Gavarnie es el paraje más bonito de los Pirineos, junto con el Valle Perdido en Huesca, que, por cierto, es la parte justamente contraria, en el lado español de los Pirineos.

 

Que gran jornada! Que fantástica naturaleza! Que paisajes tan espectaculares, nada que envidiar a las rocosas de Canadá!.

Finalizado el trekking, comimos en una terracita del pueblo de Gavarnie otra crepe y nos pusimos en marcha hacia Sort. Sí, sí, atravesamos los Pirineos por el Valle de Arán. Hicimos una paradita en Begós, un pequeño pueblecito rustico e idílico donde mis padres compraron las ruinas de una borda (casa rural) en los años 90. Fueron años muy bonitos, todos ayudamos a reformar la casita. Finalmente, gracias al ingenio de mi padre y el buen gusto de mi madre, aquella casita quedó hecha una bombonera. Fuimos a ver la casita, situada al fondo del pueblo, al lado de la iglesia, con vistas del Aneto… como si de la casa de Heidi se tratase…

Atravesamos el Port de La Bonaigua y finalmente llegamos a Sort. Es curioso el cambio de temperatura que hay, sobre todo en verano, entre la vertiente atlántica, de donde veníamos y la vertiente mediterránea, donde acabábamos de llegar. Aquella tarde estábamos rotos de la excursión y nos quedamos en la piscinita del Hotel Florido, descansando y relajándonos para la última aventura de nuestro viaje.

Día 8. Fin de fiesta en Sort – rafting para niños

Hoy era el último día de nuestro viaje, pero también uno de los más emocionantes. Íbamos a hacer rafting en el río Noguera Pallaresa con los niños. Unos meses antes, había estado investigando y preguntando si esta actividad era apta para niños y me comentaron que sí, que había tramos del río que no eran peligrosos y que eran aptos para familias con niños. Así que no nos lo pensamos dos veces y nos apuntamos al rafting.

 

Lo hicimos con Roc Roi, una empresa especializada en deportes de aventura y de rafting. Nos presentamos en la base de esta empresa y nos pusieron los neoprenos y nos explicaros en qué consistía la actividad. Nos llevaron en minivan hasta el punto de partida y nos metieron en la barca, que compartimos con otra familia con niños. Los peques estaban bastante inquietos, no sabían lo que les esperaba… nosotros tampoco, la verdad…

El rafting parea niños resultó super divertido. El tramo que hicimos, de 5 km, desde Llavorsí a La Moleta, es bastante tranquilo, pero hay varios puntos, no se les puede llamar rápidos, en los que la barca se descontrola y aporta emoción a la actividad. Nos bañamos varias veces en el río, el agua estaba helada!

A Lucía le encantó el rafting, hubiera repetido. A Max, le pusieron en la proa del barco y tragó bastante agua, así que terminó un poco cabreado, pero también disfrutó.

 

Fue una aventura en familia muy emocionante y divertida, muy recomendable. Un fin de viaje fantástico que recordaremos toda la vida.

Libro de visitas

Introduce el código.
* Campos obligatorios
Todavía no hay comentarios.
Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio Recomendar esta página Recomendar esta página
2010-2020 © Gorongeti - Viajes Gorongeti s.l.