¿Qué ver en Viena en 3 días?

Soy un viajero empedernido, viajar es mi pasión… Siempre he sido muy inquieto y siempre tengo unas enormes ganas de conocer cosas nuevas. Lo desconocido me da vida.

 

Disfruto mucho preparando los viajes ya que, en ese proceso, es cuando descubro lo que luego, durante el viaje, conoceré.

 

A la hora de escoger un destino, a veces, el criterio, es simplemente ver un cuadro, seguir los pasos de un personaje, visitar un museo o realizar una actividad. En torno a eso, voy construyendo el programa de viaje.

 

Me gusta conocer los sitios típicos de cada destino. Creo que, aunque hoy en día esté todo muy lleno de turistas, suelen ser sitios que valen la pena, si no, la gente no los visitaría… Pero me gusta ir un poco más allá y descubrir cosas originales y únicas de ese destino, siempre encuentro alguna joya que me emociona…

 

En el caso concreto de Viena, nuestra motivación principal era ver las pinturas de Gustave Klimt en directo. Nos apasiona ese personaje, la época en la que vivió y el movimiento de la “Secesión” que impulsó.

 

Aquí os dejo nuestro programa de viaje de 3 días a Viena, por si os puede ayudar para la preparación de vuestro viaje a esta preciosa ciudad:

Primer día en Viena

Palacio Hofburg

 

Se trata de un enorme conjunto de edificios construidos de forma desordenada. El Hofburg es la sede del poder austriaco y todo el que ha reinado o gobernado en este país, ha querido dejar su huella, añadiendo construcciones al complejo. Así, podemos encontrar; los aposentos imperiales, museos, una capilla, una iglesia, la Biblioteca Nacional, la Escuela Española de Equitación y el despacho del presidente de Austria.

 

Desde la plaza Heldenplatz hay unas vistas impresionantes del edificio “Neue Burg”, que es el que tiene un aspecto más palaciego, con su fachada cóncava. Sin embargo, este edificio fue de los últimos en construirse, ya en los últimos años del imperio de los Habsburgo, por allá principios del siglo XX. Hoy en día el Neue Burg alberga una biblioteca y un museo. Justo delante de este edificio hay una inmensa estatua de Eugenio de Saboya a caballo.

Aposentos Imperiales (Reichskanzleitrakt)

 

Se entra por la preciosa plaza Michaeler Platz. Desde el amplio distribuidor, si miras hacia arriba, podrás ver el interior de la cúpula Michaelerkuppel, una imagen fantástica.

 

En las salas de la planta de abajo se expone toda la porcelana y cubertería de oro, plata y bronce de la corte de los Habsburgo. Es impresionante ver las interminables mesas expuestas, con sus espectaculares centros y todos los objetos que formaban parte del protocolo real, para las cenas de gala. Vale la pena ver esto para imaginarte como vivía aquella gente.

 

Seguidamente se entra al museo de Sissi (así llamaban popularmente a la emperatriz Isabel). Este es un personaje mítico de la casa de los Habsburgo. El cine ha deformado bastante su realidad, convirtiéndola en una princesa, luego reina, ideal. Sin embargo, su vida fue bastante dura ya que se casó muy joven, perdió varios hijos y su carácter sencillo hizo que llevara muy mal todo el protocolo y vida social que le tocó vivir.

 

En los aposentos de Sissi pudimos ver el dormitorio, el lavabo, el gimnasio, la sala de estar, etc. Todo muy palaciego y bonito. También hay expuestos trajes, fotografías y otros objetos de Sissi.

 

También se pueden ver las estancias del Emperador Francisco Jose I de Austria, marido de Sissi. El dormitorio, la sala de reuniones, su despacho, etc. Mediante un audífono, se puede escuchar explicaciones de cómo vivían en aquella época y dan información sobre el contexto histórico.

 

Es una visita interesante para el que le guste la historia. Todo esto rezuma realeza, grandiosidad, imperialismo… las estancias se van recorriendo poco a poco, observando todos los detalles, pisando la chirriante madera, contemplando la belleza de los cuadros y objetos decorativos. Es recomendable informarse un poco sobre la vida de estos personajes históricos para que la visita tenga aún más fuerza.

 

Aquí podréis tener una pincelada sobre las vidas de Sissi y Francisco Jose I:

https://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_de_Baviera.

https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Jos%C3%A9_I_de_Austria

Biblioteca Nacional (Sala principal o Prunksaal)

 

Justo al lado de los aposentos está la Biblioteca Nacional. La entrada es gratuita y es muy recomendable visitarla ya que es espectacular por las salas donde se guardan los millones de ejemplares de libros, en estanterías de madera enromes y altísimas. Aquí se encuentra, por ejemplo, la colección personal del príncipe Eugenio de Saboya.

 

Pero también es espectacular por el edificio que lo alberga. Hay una cúpula impresionante, decoradas con frescos del pintor barroco Daniel Gran. Y columnas gigantescas que dan un aspecto épico a la sala principal, o Prunksaal.

Monumento a Mozart en Burggarten

 

Detrás del Hofburg encontrareis el parque Burggarten, ideal para pasear tranquilamente o hacer un descanso de las visitas. Justo a la entrada de este parque desde la Ringstrasse está el monumento dedicado a Mozart. Es un monumento de piedra precedido por un jardincito con una nota musical enorme esculpida por flores. Un bello monumento para el más genial de los compositores de todos los tiempos.

Museums Quartier

Justo al otro lado del Hofburg, atravesando la Ringstrass, encontraremos la Maria Theresien Platz, una enorme plaza con mucho ambiente, y una estatua colosal de la emperatriz Maria Teresa. A ambos lados de la plaza hay dos edificios simétricos, uno en frente del otro; uno es el Museo de Historia Natural y el otro es el Museo de Historia del Arte. Ambos edificios son casi idénticos, excepto por las estatuas que lo decoran.

 

Pero lo que a nosotros nos interesaba era el MuseumsQuartier, justo detrás de esta plaza. Se trata de un espacio que antiguamente albergó las caballerizas imperiales y que hoy en día podemos encontrar muchos museos, como; Museo Leopoldo, Museo infantil ZOOM, el Q21 de artes aplicadas, las Salas de conciertos E+G,l el Museo de Arte Moderno Fundación Ludwing Wien (MUMOK), etc. Los edificios que albergan estos museos son de diferentes estilos, se mezcla arquitectura moderna con clásica, lo que le da un aspecto ecléctico muy interesante. En la plaza central de este complejo hay mucho ambiente; terrazitas con gente charrándo, gente paseando, etc.

Leopold Museum

 

Pero lo que nosotros habíamos venido a ver aquí era el Leopold Museum. Se trata de la colección privada de Rudolf Leopold. Entre lo más destacado está la mayor colección del mundo de Egon Schiele y la colección de art Nouveau y secesionismo, con importantes obras de Gustav Klimt, Oskar Kokoschka y Koloman Moser, entre otros.

 

Estuvimos disfrutando mucho viendo los muebles y carteles de Koloman Moser, los eróticos cuadros de Egon Schiele, toda la información sobre el movimiento del “Secesionismo”; la maqueta del edificio que luego iríamos a visitar, las fotos de los fundadores del movimiento, etc. Los cuadros salvajes y primarios de Kokoscha, varios artistas austriacos interesantes; Max Kurzweil, Otto Friedrich y Sergius Pauser y por fin… el primer Klimt de nuestro viaje!. El cuadro era “Muerte y vida”, enigmático, original y bello. Había otras obras de Klimt; Attersee, el gran Álamo II, pero no eran tan bonitas.

 

Ya estábamos contentos, habíamos visto nuestro primer Klimt!. Leopold Museum es un museo de tamaño mediano, con 5 plantas que se puede ver en un par de horitas. El edificio es moderno, blanco y de líneas limpias y sencillas, contrasta con los edificios barrocos de su alrededor.

Edificio de la Secesión

 

A comienzos del siglo XX, en Viena había un importante fermento de intelectuales. Eran los años de Freud, los escritores Kraus y Schnitzler y de los movimientos artísticos del Jugendstil (modernista) y de la Secesión. Artistas como el pintor Gustav Klimt, y los arquitectos Otto Wagner y Adolf Loos, crearon estilos revolucionarios. Se produjo una reacción al decadente imperio de los Habsburgo, que terminó con la abdicación de Carlos I en 1918.

 

El comienzo del siglo XX impulsó el desarrollo de las artes visuales, una nueva generación de artistas de vanguardia generó la Secesión en 1896; esta unión de arquitectos y diseñadores creó unos lazos muy estrechos entre los diversos sectores de las artes, dando lugar a nuevos estilos arquitectónicos.

 

Fuimos caminando hasta el edificio de la Secesión, también llamado “El repollo dorado” por su cúpula dorada de filigrana. Este edificio fue proyectado por Joseph Maria Olbrich, en estilo Judendstil, para exponer las obras de los artistas del movimiento. El lema de los fundadores está grabado en oro en la fachada y dice: “A cada época su arte y a cada arte su libertad”.

 

Nos pareció una belleza de pabellón. El edificio en si es relativamente pequeño. Está aislado en una isla con un jardín detrás. No es más que un edificio cuadrado, de un blanco impoluto, con una decoración muy elegante en oro y coronado con una gran bola formada por hojas doradas. Tiene aspecto de templo clásico o iglesia de una secta. Es también la materialización de unas ideas modernas, para su época, que han sobrevivido a un siglo XX lleno de guerras y lucha de clases sociales.

 

Hicimos la visita del interior del edificio. Hay una sala enorme diáfana para exposiciones de arte moderno y otros eventos. También hay varias salas pequeñas, en los pisos inferiores, para exposiciones más íntimas. En una de ellas está el famoso friso de Beethoven de Klimt (1902). Este cubre 3 muros y mide 34 metros de longitud. Es una originalísima composición de extrañas criaturas, mujeres desnudas, monstruos peludos y caballeros medievales con armadura, decorados con dorados, azules, ocres y otros colores preciosos. Según dicen, es una reflexión sobre la Novena Sinfonía de Beethoven… Me fascina la originalidad de este pintor, las composiciones rebuscadas que hace… ¿que debía tener este personaje, que vestía con una sucia túnica y vivía con su madre y sus hermanas, en su cabeza?

 

Estuvimos sentados un rato en la sala de exposiciones grande, imaginándonos una de aquellas muestras de principios de siglo XX. Luego dimos varias vueltas al edificio por el exterior, para examinar detenidamente sus detalles arquitectónicos y decorativos. Me pareció que el propio edificio era una obra de arte…

Teatro de la Ópera Estatal (Staatstoper)

 

Ya estaba anocheciendo y decidimos volver al hotel caminando tranquilamente. Volvimos al centro y nos topamos con el edificio neorenacentista de la Opera Estatal (Staatstoper) de frente, inmenso, imperial e iluminado, era espectacular… No sé cual es más bonita si la opera de Paris o esta de Viena… Éste fue el primer edificio que se terminó (1869) en la Ringstrasse, el bulevar circular que hizo construir Francisco Jose al derribar las murallas de la ciudad e inaugurando una nueva época en la ciudad. Se estrenó con la opera de Mozart “Don Giovanni”. Durante la II Guerra Mundial sufrió graves desperfectos y tuvo que reconstruirse parcialmente.

 

Se puede visitar el edificio, pero se nos hizo tarde, así que solo entramos solo hasta la gran escalinata de mármol, decorada con esculturas que representan las siete artes liberales. Es impresionante…

 

Es posible, también asistir a conciertos, se programan durante todo el año. También hay posibilidad de comprar entradas de última hora a buenos precios en la taquilla de la misma opera.

Los Cafés de Viena

 

En los alrededores del edificio de la opera está lleno de bares y cafeterías, todas de estilo clásico donde puedes hacer un break en la visita a la ciudad y disfrutar del ambiente y de la gente sentado en una terracita. Los cafés en Viena son toda una institución, son parte esencial de la vida vienesa: son algo más que un lugar donde tomar algo. Son un centro de reunión donde tomar un aperitivo, o un almuerzo ligero, y un refugio para darse un respiro.

 

Hay Cafés muy famosos, como El Café “Central”, “Landtmann”, “Hawelka”, “Prückel”, “Kleines”, “Frauenhuber”, “Sperl” o “Café Museum”.

 

Nosotros estuvimos en el Mozart Café tomando un trozo de pastel Apfelstrudel, riquísimo, y un café Melange (café con leche). Nos gustó mucho ver los mostradores de los Cafés porque todos tienen trozos de pasteles con muy buena pinta, y la gente se los pide… Aquí no se están con tonterías de dietas y comidas de régimen. En todas las cafeterías que entrabamos, era una atracción ver los pasteles que tenían expuestos, son todo un espectáculo gastronómico.

 

El ambiente de los Cafés también es curioso, no vimos muchos modernos, casi todos eran de corte clásico, lo que le da a la ciudad un aire especial, histórico e incluso señorial.

 

Es una de las cosas típicas y “obligadas” cuando se hace un viaje a Viena, tomar café y pasteles en los locales que más os gusten. Comentar, también que, pasamos varias veces por el “Café Central” y había cola para entrar y tomarte algo. Obviamente, con la cantidad de Cafés que hay en la ciudad, no íbamos a perder el tiempo haciendo cola allí…

Thesseus Tempel

 

Ya de retirada hacia el hotel, atravesamos el Volksgarten, donde hay un templito blanco precioso. Es el Thesseus Tempel, un templo de estilo griego construido en 1823 como replica del Templo de Hephaestus (Theseion) del antiguo Ágora de Atenas. Por la noche está iluminado y el contraste entre la oscuridad del ambiente y su color blanco es fantástico. No pega nada, aquí, en medio de Viena, pero el monumento es precioso.

Segundo día en Viena

Palacio de Schönbrunn y jardines

 

Esta mañana la dedicamos a visitar el gran palacio de Viena, el Palacio de Schönbrunn y sus impresionantes jardines. Se trata de la residencia de verano de la familia imperial. La hizo construir la emperatriz Maria Teresa allá por el 1750.

 

Desde el centro de la ciudad se tarda unos 10 minutos en llegar con un UBER (8 €).

 

Es un palacio impresionante, por sus dimensiones colosales y su perfecta simetría. Al llegar al recinto, el palacio te recibe en una inmensa plaza, que te recuerda lo pequeño que eres. A medida que te vas acercando al edificio del palacio, éste se va haciendo más grande y suntuoso. Sin embargo, el palacio no es más que uno de los elementos de este conjunto palaciego gigantesco. Los jardines de detrás del palacio son lo que realmente hacen único a este lugar…

Iniciamos la visita por la “Orangerie” o “jardines secretos”, se trata de unos jardines preciosos, flanqueados por unos paseos cerrados entre celosías, con varias fuentes y jardines podados con elegantes cenefas vegetales. Este jardín se sitúa en un lateral del palacio.

Seguidamente hicimos la visita del interior del palacio. El estilo rococo utilizado por Nikolaus Pacassi domina los salones oficiales del Schönbrunn, en los que prevalecen los espacios blancos, a veces decorados con motivos ornamentales dorados. Las habitaciones pueden ser o muy suntuosas, como la Millionenzimmer, forrada de madera de higuera y adornada con miniaturas persas, o muy sencillas, como las estancias ocupadas por Francisco José y la emperatriz Isabel.

 

Fuimos recorriendo todas las estancias del palacio escuchando las explicaciones de nuestra audio-guía, que además, nos situaba en el contexto histórico y nos daba a conocer a los personajes que por allí pasaron.

 

Nos impresionó la “Gran Galería”, con su decoración barroca y sus techos pintados con escenas de personajes mitológicos. Aquí es donde se celebraban banquetes imperiales, de hecho, aún hoy en día se hacen aquí, recepciones oficiales. También el “Salón Chino circular” con las paredes lacadas. El “Salón Chino Azul”, donde abdicó Carlos I. El “Salón de Laca Antigua”, el “Gran Salón Rosa”, el “Salón del desayuno”, las estancias de María Teresa, de Francisco Jose I y de la emperatriz Isabel.

 

Es, simplemente, una visita impresionante. Si queréis ver un palacio imperial, con toda la suntuosidad, tal como os lo imagináis, aquí lo encontrareis.

Seguidamente visitamos los jardines. Estos están abiertos al publico y se puede pasear, hacer deporte o deambular libremente. La extensión de los jardines es importante… Nosotros fuimos por un lateral caminando tranquilamente hasta la Glorieta, unos arcos neoclásicos que coronan la colina de detrás del palacio. Se puede subir por unas escaleritas al techo del arco principal. Desde allí hay unas vistas de la ciudad y los alrededores increíbles… se pueden ver también desde aquí, con perspectiva, la simetría de los jardines y del palacio.

En los jardines se puede ver también varias fuentes, el zoo de Schönbrunn, la casa de las palmeras, unos impresionantes invernaderos tropicales con estructuras metálicas que recuerdan a la torre Eiffel, un laberinto y el museo de las carrozas.

 

Nos sentamos en unos bancos para disfrutar del buen tiempo y del ambiente que había aquella mañana de otoño. Gente corriendo, niños jugando, turistas perdidos, vieneses en bicicleta paseando, etc. Fue super agradable pasear por estos preciosos jardines. Era octubre y el suelo estaba cubierto de hojas amarillas, como si de una alfombra se tratase. Las hojas que aún no se habían caído, aguardaban su turno vestidas de intensos colores amarillos y ocres. Aquel era un cuadro espectacular digno de aquel entorno imperial de película.

 

Volvimos al centro de la ciudad en un UBER y comimos en un restaurante de barrio un delicioso “Wiener schnitzel”, uno de los típicos platos de la gastronomía vienesa. Se trata de una escalopa de ternera o filete empanado, acompañada de una ensalada de patata y mermelada de arándanos, todo esto regado con una buena cerveza.

Catedral (Stephansdom)

 

El centro histórico de Viena conserva su trazado medieval formado por una red de callejuelas, travesías y patios espaciosos. La influencia de la catedral resulta evidente, enclavada en medio del barrio. Es una zona muy animada, con tiendas, bares y restaurantes, se podría decir que es el centro neurálgico de la ciudad.

 

Llegamos a la catedral paseando por las calles más comerciales de la ciudad; Graben, Franziskanerplatz, Kärntner Strasse y Kohlmarkt.

 

La catedral de San Esteban (Stephansdom), es el alma de la ciudad. Sus torres, cripta y altares son una de las principales atracciones turísticas de Viena. En esta ubicación, desde hace más de 800 años, siempre ha habido una iglesia. Hoy en día tiene aspecto gótico, pero se pueden apreciar también, elementos barrocos. Destaca su aguja gótica de 137 metros, que se puede ver desde toda la ciudad. Pero, sobre todo, su tejado de más de 250.000 tejas esmaltadas de varios colores en forma de zigzag, el efecto es fantástico…

 

Es una de las grandes catedrales europeas. Sufrió graves daños durante la II Guerra Mundial y tuvo que ser reconstruida. Hoy en día, presenta un aspecto impresionante. Su interior es también imponente, por la altura de sus columnas, los nervios a la vista de estas y los recargados altares barrocos.

Casa Museo de Mozart

 

Aprovechando que estábamos por el barrio histórico, fuimos a visitar la casa donde vivió Mozart con su familia entre 1784 y 1787, que se sitúa justo detrás de la catedral. El edificio es sencillo y se restauró en el 2006 para el 250 aniversario de Mozart. Aquí escribió muchas de sus grandes obras; los exquisitos cuartetos Haydn, unos cuantos conciertos para piano y “Las bodas de Figaro”. El edificio alberga exposiciones temporales, pero también algunos pocos objetos de Mozart, como su máscara funeraria, alguna partitura y algún mueble.

 

No se sabe muy bien como estaban distribuidas las estancias en la época en que Mozart ocupó esta vivienda, ya que después del compositor vivieron aquí otros inquilinos, así que no queda mucho rastro del genio.

 

La audio-guía ayuda aquí también, a situarse en el contexto histórico y nos informa sobre la biografía del personaje. Se podía ver desde las ventanas, las callejuelas empedradas y mal iluminadas, como las que salen en la película de “Amadeus” y si pones un poco de imaginación, se puede oír la histriónica risa de este genio universal de la música clásica.

 

En mi opinión, la casa deja un poco que desear, es recomendable solo para mitómanos, pero no hay muchos recursos más para seguir los pasos de este personaje en la ciudad…

Pastelería Sacher

 

Antes de volver a nuestro hotelito, hicimos una visita a la Cafetería-Pastelería Sacher, al lado del lujoso hotel Sacher. Esta es toda una institución en la ciudad. Su famoso pastel de chocolate relleno de mermelada de fresa es mundialmente famoso.

 

La cafetería tiene dos pisos. En la parte de abajo hay unas pocas mesas, todas con sillas altas, y una tienda con productos de la marca. En la parte de arriba hay una sala con más mesas. La decoración de la cafetería es clásica, pero combinada con elementos modernos.

 

El precio de la porción de pastel y el cafecito es muy caro, pero si quieres probar la auténtica tarta sacher, tendrás que rascarte los bolsillos… y os aseguro que vale la pena probar este pastel, está increíble… es como probar un trozo de Viena…

 

Estuvimos descansando y saboreando este manjar. En el tiempo que estuvimos nosotros allí, no pararon de servir pastel, por lo menos se pulieron 4 ó 5 tartas completas… el negocio va viento en popa a toda vela… no hay nada como coger fama… Esto de probar pasteles era otro de nuestros objetivos en este viaje a Viena.

De regreso al hotel, pasamos por al lado del Burgtheater. Este es el escenario más prestigioso de los países de lengua alemana. Viena cuenta con cuatro teatros nacionales. Es una de las ciudades con mejores producciones teatrales de Europa. El edificio es inmenso, similar a la Opera, pero con una decoración más austera, por lo menos por fuera. Había mucho ambiente en el exterior, parecía que iba a empezar una obra de teatro.

 

Este edificio está justo delante del Ayuntamiento (Neues Rathaus), un edificio impresionante de estilo neogótico construido entre el 1872 y 1833. Domina la fachada principal una enorme torre central, de 100 metros de altura, rematada por una estatua de 3 metros, que representa un caballero con armadura y lanza. Es posible visitar el interior del edificio y se ve que es espectacular… Nosotros no pudimos verlo porque estaba en obras. Justo delante del Ayuntamiento está la plaza Rathausplatz, donde estaban preparando, cuando nosotros estuvimos por allí, el mercadillo de navidad, con todas las casetas de madera.

 

También se encuentra allí cerca el Parlamento, en esa época, también en obras. Un edificio neoclásico lleno de estatuas griegas y romanas, parece un templo clásico. En la II Guerra Mundial fue destruido en gran parte y luego reformado.

 

Nuestro hotel en Viena estaba al lado del Neues Rathaus, se llamaba Fleming’s Selection Hotel. La situación está bien porque estás fuera de todo el meollo turístico, pero a una distancia caminando de 15 minutos de la catedral, el centro neurálgico de la ciudad. Las habitaciones eran amplias y modernas, y el desayuno tipo buffet era fantástico.

Tercer día en Viena

Palacio Berlvedere

 

Esta mañana la íbamos a dedicar principalmente a la visita del Palacio Belvedere. Este fue, nuestra gran inspiración para viajar a Viena ya que hoy en día alberga un museo de arte austriaco, con la mayor colección de obras de Gustave Klimt del mundo.

 

Nos despertamos pronto para estar a la hora de apertura del museo y poder disponer de varias horas para visitar tranquilamente el museo. Fuimos de nuevo en UBER hasta allí.

 

El Palacio Belvedere fue construido como residencia de verano del príncipe Eugenio de Saboya. Situado en una colina, el Belvedere consta de dos palacios unidos por un precioso jardín francés.

 

El Belvedere Inferior actualmente solo ofrece exposiciones temporales. Destacan el Salón de Mármol, los aposentos del príncipe Eugenio de Saboya, el Salón de Grutescos y la galería de Mármol. El Belvedere Inferior incluye además la Orangery (antiguo invernadero) y los establos del palacio.

 

El Belvedere Superior se sitúa en el punto más alto del jardín. Tiene una fachada más elaborada que el Inferior. En su interior destaca la Sala Terrena, que hace función de distribuidor en la planta de abajo. La amplia escalinata que conduce al piso superior, donde encontramos la capilla y el espectacular Salón de Mármol, desde donde se puede ver, a través de sus ventanas, los jardines en perspectiva. Así, desde un punto elevado, se pueden apreciar sus formas mucho mejor y deleitarse con su belleza.

El resto de las estancias es donde se exponen los maravillosos cuadros que vinimos a ver. Vimos varios Kokoschka, entre ellos el “tigre león”. Max Beckhman, Frantisek Kupka. Varios retratos clásicos del Emperador Francisco Jose I e Isabel. Uno en gran formato de Napoleón a caballo, espectacular… Y un montón de Klimts maravillosos; Judith I, Frauenbildnis (Retrato de una mujer), Joseph Lewinsky as Carlos in Clavido, Marie Kerner von Marilaun como novia en el año 1862, retrato de Sonja Knips, retrato de Fritza Riedler, el icónico cuadro de “El Beso” de Klimt, Jardín con flores, retrato de Johanna Staude, el maravilloso cuadro inacabado de “la novia”, Adán y Eva…

Confieso que hace poco que empecé a apreciar a este pintor austriaco, Gustave Klimt. Conocía fundamentalmente su cuadro de “El Beso”, un icono mundial convertido en producto de merchandising. Pero un día, empecé a leer una biografía de este personaje y me atrapó irremediablemente. Me fascinó el tiempo en el que vivió, una época de cambios sociales, políticos y artísticos. Admiro mucho a los artistas que rompen con lo establecido y tratan de ofrecer una visión nueva y original. Klimt fue uno de los fundadores del movimiento de la “Secesión”, un grupo de artistas que querían dejar atrás el imperialismo de los Habsburgo. Pero, sobre todo, admiro a los artistas que tienen un sello propio inconfundible, y está claro que Klimt lo tiene.

 

En las obras de Klimt se aprecia una elegancia única, una originalidad en sus composiciones nunca vista, una mezcla de técnicas originalísima y un atrevimiento fantástico. Fue muy apreciado en su época y todas las damas adineradas y de alta alcurnia querían ser retratadas por él.

 

Ver una obra de Klimt en directo es maravilloso, se puede apreciar la fuerza y la perfección de sus obras en todo su esplendor. Estábamos extasiados de tanta belleza…

Hay una película “La Dama de Oro”, muy interesante sobre un cuadro de Klimt que fue expoliado por los nazis en su época y que 70 años más tarde, una parienta de la modelo (Adele Bloch-Bauer) reclama como suyo. Finalmente, esta, tras batallar contra el Estado Austriaco en los tribunales, consigue recuperar el valioso cuadro y se lo lleva a Estados Unidos, donde aún hoy continúa expuesto en la Neue Galerie de Nueva York.

 

El otro personaje clave de aquella época fue Egon Schiele, el “enfant terrible” de la Viena de principios de siglo XX. Discípulo de Klimt, fue también reconocido su talento en vida. Un personaje misterioso que murió muy joven, con 28 años. Su particular estilo, crudo, directo, orgánico, en ocasiones tenebroso y triste, con alto contenido sexual, refleja un interior complejo y atormentado, como el de muchos genios del arte.

 

En el Belvedere Superior se exponen gran cantidad de obras de Schiele, entre ellas varios autorretratos impactantes. Es, el de este artista, un trabajo que no deja indiferente a nadie, o te apasiona, o lo detestas, pero siempre te provocará sensaciones.

Una vez terminamos de ver las pinturas, salimos del palacio y recorrimos los jardines hacia el Belvedere Inferior. Estos son increíbles, entre sus elementos encontramos; cascadas, jardines de setos podados con detalles de cenefas, escaleras decoradas con angelotes, estatuas de esfinges y otras musas, etc. Los jardines tienen tres niveles, cada uno de los cuales representa diversas alegorías clásicas; la parte inferior muestra el dominio de los cuatro elementos, la central, el Parnaso y la superior, el Olimpo. Una delicia pasear por aquí…

 

Seguidamente nos fuimos caminando, bajo un cielo plomizo que amenazaba lluvia, a Karlsplatz, una de las más importantes plazas de la ciudad. Allí pudimos ver por fuera una de las iglesias más originales, Karlskirche.

Karlskirche

 

Durante la epidemia de la peste de 1713, el emperador Carlos VI prometió que, tan pronto como la ciudad se viera liberada de esta calamidad, construiría un templo dedicado a San Carlos Borromeo, antiguo arzobispo de Milán, muy alabado por ayudar a victimas de la peste. Al año siguiente se adjudicó el proyecto al arquitecto Johann Bernhard Fischer von Erlach.

 

El edificio es una obra maestra del eclecticismo barroco: la gigantesca cúpula y el pórtico son de inspiración griega y romana, mientras que en los pabellones laterales y en las columnas (con aspecto de minaretes), se percibe la influencia oriental. Las dos columnas están inspiradas en la columna de Trajano de Roma, y su decoración espiral representa escenas de la vida de San Carlos Borromeo. Una iglesia realmente original y espectacular… No pudimos visitarla por dentro pues estaba cerrada.

Musikverein

 

Habíamos reservado, el día anterior, entradas para hacer la visita del Musikverein, la sede de la Orquesta Filarmónica de Viena, donde se hace el famoso concierto de Año Nuevo, si, si, el de la “Marcha de Radetzsky”…

 

Resultó ser una visita fantástica. El edificio es una mezcla de estilos, con estatuas de terracota, capiteles y balaustradas. En el interior se respira música clásica, es un templo de la música. Nos enseñaron las diferentes salas de conciertos, hay varias, de varios tamaños, desde pequeñas para unos 100 oyentes, hasta la sala principal, con 2.000 localidades. Desde el 2004, el recinto cuenta con cuatro salas más, especialmente diseñadas para cada tipo de instrumento, así, las salas se llaman; Sala de Cristal, Sala de Metal, Sala de Piedra y Sala de Madera. Las salas pequeñas son muy modernas y están totalmente orientadas a conseguir una acústica perfecta.

 

Nos enseñaron también, la sala anexa a la principal, llamada Sala Brahms, inaugurada por el mismo compositor en 1891, una de las salas con mejor acústica del mundo.

 

Pero no hay nada que pueda competir con la majestuosidad de la Sala Dorada del Musikverein, famosa por su suntuoso contenido. Apolo y sus musas son el objeto de todas las miradas, y las columnas cariátides, con forma de mujeres de la antigüedad. Su diseño es incomparable, así como la acústica, una de las mejores del mundo. Es, como he dicho anteriormente, un templo dedicado a la música, pero en su significado más puro. La Sala Dorada impresiona, como lo hace el Palau de la Música de Barcelona cuando lo visitas por primera vez. Poder asistir a un concierto en esta sala tiene que ser una experiencia fantástica. Nosotros, mientras estuvimos contemplándola, pudimos escuchar como un pianista afinaba su instrumento, algo es algo…

 

Una visita super recomendable en Viena y si es posible asistir a algún concierto, mucho mejor.

Stadtpark – Estatua Strauss

 

Al salir del Musikverein, fuimos caminando hacia Stadtpark, uno de los grandes parques de la ciudad, dividido por el Wiental Kanal. Aquí pudimos ver la estatua dorada de Richard Strauss, la imagen más fotografiadas de Viena. El famoso compositor está de pie, tocando el violín, se supone que uno de los valses que le consagraron como el monarca de este género.

 

Atravesamos todo el parque, hasta llegar al Danubio. Desde aquí se veía a lo lejos, la gigantesca noria del Prater. Decidimos volver al centro siguiendo el lateral del Danubio. Aquí este río no tiene ningún encanto, sus aguas corren turbias y verdosas.

 

Nos metimos por Fleischmarkt, una calle con mucho ambiente y muchas tiendas, hasta llegar de nuevo a la catedral, esta vez, la veíamos con luz del día. Continuamos por Grasen y nos detuvimos a visitar la iglesia que se esconde en un callejón, es Peterskirche.

Peterskirche

Esta pequeña iglesia está inspirada en San Pedro del Vaticano. El interior es exuberante y llama la atención del visitante. Los frescos de la enorme cúpula, obra de JM Rottmayr, describen la Ascensión de la Virgen. Hay un altar dedicado al fundador del Opus Dei.

Estuvimos paseando un rato por aquel barrio, lleno de rincones bonitos, callejuelas, tiendecitas con encanto, cafés y pasadizos. Nos metimos en varias pastelerías para ver las tartas que tenían expuestas, algunas de ellas clásicas, abarrotadas de gente, comprando las delicatessen que allí hornean…

Monumentos y lugares que dejamos para un próximo viaje a Viena

 

En solo tres días, no es posible abarcar todas las cosas interesantes que ofrece esta preciosa ciudad. Se nos quedaron en el tintero varios sitios que, muy a pesar nuestro, tendremos que dejar para una futura segunda visita a Viena, son los siguientes:

 

  1. La soberbia iglesia de “Kirche am Steinhof”, proyectada por Otto Wagner, con cristaleras de Kolo Moser
  2. Los apartamentos Wagner
  3. El Prater; este gran parque con la noria más antigua de Europa.
  4. Las casas Hundertwasserhaus; un bloque de pisos municipal con una arquitectura de cuento de hadas.
  5. El cementerio central; donde se pueden ver las tumbas de compositores como Beethoven, Brahms, Schubert.
  6. El cementerio de St. Marx; donde se puede ver la tumba de Mozart.
  7. Asistir a un espectáculo de la Escuela Española de Equitación
  8. Visitar el interior de la Opera
  9. Asistir a algún concierto en el Musikverein
  10. Dar un paseo en barco por el Danubio

Excursiones desde Viena

Libro de visitas

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