Crónica de un viaje a Egipto

En el año 2015 hicimos una intentona de viajar a Egipto. Ya habíamos escogido el programa que nos interesaba y me disponía a hacer las reservas, pero nos despertamos con la noticia de que había habido un atentado y nos echamos atrás.

 

La situación socio-política en Egipto, en los últimos años, ha sido muy inestable. La primavera árabe del 2011 trajo muchos cambios; Mubarak fue derrocado y se celebraron elecciones, que ganó el islamista Mohamed Morsi (un títere de los Hermanos Musulmanes). En 2014 hubo un golpe de estado militar y desde entonces gobierna el General Abdul Fatah Al Sisi (ex Ministro de Defensa de Morsi). Ya instalado en el poder, Al Sisi, parece que ha conseguido un poco de estabilidad para el país, no sin altas dosis de autoritarismo. En 2018, tras varios años tranquilos, pensamos que era buen momento para retomar el viaje a Egipto que tantas ganas teníamos de hacer.

 

Egipto es un destino fascinante, único e irrepetible. Es uno de los grandes viajes, junto con la India, que todo el mundo tendría que hacer alguna vez en la vida. En el 1997 viajé a Egipto con mi hermano Alex y un amigo, Miquel, así que este viaje sería para Alex y para mi nuestro segundo viaje a la tierra de los faraones. En esta ocasión íbamos a viajar con mis padres y mi hermana Reyes, cosa que me hacía mucha ilusión. Era un viaje muy esperado, lástima que faltase mi otro hermano Kike, sino hubiéramos estado la esencia de la familia, sin hijos ni cónyuges. De vez en cuando es sano poder disfrutar de tus padres y hermanos, para recuperar sensaciones y lazos familiares olvidados o pasados a un segundo plano debido a las obligaciones de los nuevos núcleos familiares.

 

Otra motivación importante, sobre todo para mi padre, era poder conocer de primera mano las maravillas de Egipto, muy relacionadas con sus investigaciones sobre Leonardo da Vinci y más en concreto con el cuadro “La Magdalenna Leggente”. Para mi madre y Reyes, era un viaje exótico y fascinante, estaban totalmente entregadas al conocimiento de la cultura faraónica y a disfrutar de los paisajes y las maravillas que Egipto les iba a mostrar.

 

Egipto, de siempre, ha formado parte del patrimonio inmaterial de nuestra familia. Recuerdo de pequeño, cuando venía a cenar a nuestra casa un tío de mi padre, el Tío Enrique, un gran viajero y amante de las antigüedades, nos contaba sus viajes a Egipto. Tenía debilidad por este destino y siempre nos hablaba maravillas. Mi tía Margo fue en alguna ocasión con él a Egipto y siempre dice que fue uno de los mejores viajes de su vida, no solo por lo que vieron en el país de Tutankhamon, sino también por el cachondeo que se llevaron, mi tío Enrique era muy divertido y le gustaba disfrazarse y hacer teatro…

 

Recuerdo también que el tío Enrique tenía en su casa de Barcelona una máscara funeraria egipcia, creo que, de la época ptolomeica, la pieza era auténtica... También tenía varias figuritas mortuorias “Ushebti” de lapislázuli… en fin, una buena mini colección de antigüedades egipcias…

 

Ahondando en la memoria, con 12 años recuerdo quedarme fascinado con la primera película de la saga de Indiana Jones “En busca del arca perdida”. Fue para mí la descubierta del mundo faraónico y el deseo de ser arqueólogo. Con los años ese deseo se desvaneció, pero el amor por todo lo relacionado con Egipto siempre lo he mantenido.

 

No sé qué extraña fascinación provoca la cultura faraónica en las personas. ¿Es quizás un sentimiento provocado por los medios de comunicación?, ¿es quizás, un interés provocado por la cantidad de incógnitas que plantea esta cultura milenaria?, ¿es la fascinación propia del ser humano por conocer el pasado?. Sea cual sea la razón, Egipto atrae a la gente. Todos los grandes museos internacionales; British Museum (Londres), Louvre (Paris), Metropolitan (New York), Neues Museum (Berlin), tienen grandes colecciones de obras egipcias. Y otras ciudades importantes como Turín o Barcelona cuentan también con Museos dedicados al arte egipcio.

Había llegado el momento de retomar el viaje. Me puse a estudiar los diferentes programas que se ofrecían en el mercado. Egipto es el destino con más ofertas de todos los del norte de África, a veces tanta propuesta lleva a la desinformación y a la confusión. Cada operador publica sus ofertas de manera diferente, e incluye los servicios que cree convenientes para que la oferta resulte atractiva. Pero se ha de tener varias cosas en cuenta a la hora de plantear un viaje a Egipto;

 

  1. El programa elegido ha de tener las visitas “obligadas” incluidas, de lo contrario, acabarás pagándolas en destino.

  2. Has de elegir la mejor categoría de alojamiento y motonave (el barco que realiza el crucero) que te permita tu presupuesto. Un 5* en Egipto es como un 3* en Europa.

  3. Es casi imposible organizar un viaje a medida en Egipto. Los programas están condicionados a la frecuencia de vuelos de Egyptair (la compañía de bandera de Egipto), que por cierto tiene unos horarios terribles, y las salidas de los cruceros.

  4. Al final visitarás todo lo que se menciona en el programa, pero no has de esperar que sea en el orden que te indican. Siempre hay reajustes en destino.

  5. Quieras o no, vas a tener varios días de madrugones en Egipto. Os hablo de despertarte a las 3 de la madrugada para visitar un templo allá donde Cristo perdió la sandalia… Te dirán que es para evitar las horas de más calor del día o para poder ver los templos sin gente y en parte es verdad y se agradece, pero es agotador…

  6. Un viaje a Egipto supone una sobredosis de cultura, datos históricos y excursiones a templos en poco más de una semana, que no asimilarás hasta el cabo de un tiempo, por eso es importante estar preparado para recibir toda esa información.

 

Me estudié y comparé las diferentes ofertas y al final me decidí por una que lo llevaba prácticamente todo incluido. No quería sorpresas en destino, quería llevarlo todo pagado desde Barcelona. Al final de este artículo os doy las claves de las excursiones que ha de llevar todo programa de viaje a Egipto, para que sea un programa completo.

 

Reservé en la categoría 5* Lujo para asegurarme de que el hotel de El Cairo y la motonave estuvieran muy bien. En El Cairo, como en mi primer viaje a Egipto, escogí un hotel en la zona pirámides. Para Alex y para mi, es la situación ideal. El hecho de tener las pirámides a tiro de piedra y con un poco de suerte poder verlas desde tu habitación, es un privilegio fantástico. Además, en algún momento que tengas libre en la ciudad, puedes caminar hasta las pirámides o ir por tu cuenta al espectáculo de luces y sonido… Todo esto le da un poco más de libertad y añade “anécdotas propias” al viaje.

 

En esta ocasión viajamos a Egipto a primeros de abril, justo después de Semana Santa. Ese año, la Semana Santa cayó muy pronto, a finales de marzo. Quisimos viajar justo después para evitar el mogollón. A nivel de temperaturas, abril es un mes ideal para viajar a Egipto. Hace una temperatura fantástica en El Cairo, incluso hace falta una “rebequita” por la tarde-noche… durante el día hace calor. En Luxor y Asuán, ya adentrados en la parte continental, el calor aprieta de lo lindo, pero es bastante soportable. En mi primer viaje a Egipto viajé en agosto y fue, a nivel de temperatura, un crimen… Recuerdo tener mareos durante la visita al Valle de los Reyes y como se deshacía la suela de mis zapatos visitando Abu Simbel. Este tema de las temperaturas es un factor importante a tener en cuenta cuando se plantea un viaje a Egipto.

 

En cuanto a la ropa, cuando estuvimos con Alex en el 97, vimos a un turista vestido de explorador de principios de siglo XX y nos encantó, siempre que recordamos el viaje lo tenemos presente; con su sombrero salakot, sus pantalones rodilleros, su camisa blanca, la chaqueta semi-militar y sus botas altas… claro que el calor que estaba sufriendo era de locos… Pensamos en llevar una indumentaria similar para este viaje, así sorprenderíamos a nuestros padres y surgirían anécdotas durante el viaje. Estuvimos buscando, pero no dimos con las prendas adecuadas, así que lo dejamos para otra ocasión. Lo que sí encontramos fue el sombrero salakot!

 

Revisamos nuestros pasaportes para que estuvieran en vigor y tuvieran una validez mínima de 6 meses en el momento de entrar a Egipto, preparamos nuestras cámaras de fotos y el palo de selfies y todo listo, solo teníamos que esperar a que llegara el día 6 de abril… y llegó!

Link de Google Maps: https://bit.ly/2Y5UMIX

Día 1. Vuelo internacional y llegada a El Cairo

Como os comentaba anteriormente, los horarios de los vuelos de Egyptair son terribles… por lo menos desde España. A la ida siempre se llega tarde a El Cairo y al regreso siempre se sale muy pronto por la mañana, así que, en todos los viajes a Egipto, se pierde tanto el día de ida como el de regreso.

 

En nuestro caso, el vuelo salía de Barcelona a las 16:25 y llegó a El Cairo a las 20:30. Recogimos maletas y nos encontramos con un joven, Ibrahim que nos ayudó en los trámites de aduana. Ibrahim iba a ser nuestro coordinador del viaje y en alguna excursión, nuestro guía particular. 

 

Ese día llegamos al hotel Le Meridien Pyramids sobre las 22:00h. dejamos las maletas y nos llevaron a cenar a un restaurante cercano al hotel. Resulto que era un negocio de la familia de Ibrahim. Era un local correcto, nos trajeron un montón de cosas para comer, es muy típico en Egipto probar un poco de todo; el “ful”, es el plato egipcio por excelencia, lleva habas y especias, y se acompaña de pan árabe, rábano, cebollas y huevos duros. También nos trajeron “baba ganoush” (pure de berenjenas), “bamia” (planta egipcia llamada ocra, cocida con salsa de tomate), “fatta” (plato de carne o pollo, mezclado con arroz y cubierto de yogur, nueces y pasas, todo gratinado), “kebab” (pinchos morunos de carne de cordero asado con perejil), “kufta” (albóndigas de carne de cordero picada de forma alargada, aderezado con especias), “mahshi” (hojas de parra rellenas de arroz con verduras y tomate), “hummus” (pasta de garbanzo) y salsa de yogur. Fue la primera prueba de fuego para nuestros estómagos occidentales. Fuimos todos prudentes y no nos arriesgamos a probar cosas raras, no vaya a ser que la “maldición de Tutankhamon” nos afectase ya a primeras de cambio…

 

Regresamos al hotel y tratamos de ver las pirámides desde la ventana de nuestra habitación. Era oscuro y no se veía nada… pero se podía intuir una forma, muy difuminada, que podrían ser ellas. A la mañana siguiente lo comprobaríamos.

Día 2. ¿Qué ver en El Cairo?

Esta mañana nos hemos despertado prontito… nos espera un día intenso de visitas en El Cairo. Lo primero que hemos hecho ha sido correr las cortinas y ver las vistas desde nuestra habitación… Oh Dios mío!!! Que barbaridad!!! Teníamos las pirámides justo delante y ayer por la noche ni las veíamos… Qué privilegio poder contemplar una de las maravillas de la antigüedad desde tu propia habitación… por eso me gusta esta ubicación en El Cairo, no hay mejores vistas en el mundo que las que estamos contemplando ahora mismo…

 

Después de flipar un rato con las vistas y adecentarnos, bajamos a desayunar y comentar con mis padres y Reyes la primera sensación de la mañana. Ellos también tienen vistas a las pirámides y están alucinados…

Esta mañana iniciamos el programa de visitas yendo a visitar el recinto de las pirámides y la esfinge.

 

En este artículo no pretendo dar información técnica ni datos históricos precisos, tan solo situar un poco cada monumento en su contexto histórico y daros mis impresiones al contemplarlos.

 

Las pirámides, como os debéis imaginar, son “la joya de la corona” de Egipto. No hay nada más famoso en el país que estos 3 monumentos colosales. Su fama es histórica, ya en tiempos del historiador griego Herodoto se hablaba de ellas. No en vano, forma parte de las 7 Maravillas de la Antigüedad, es más, es el único monumento de esta lista que queda en pie actualmente.

 

Las 7 Maravillas de la Antigüedad fueron; Las pirámides de Egipto, los jardines colgantes de Babilonia, el templo de Artemisa en Éfeso, la estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría.

 

Es, por lo tanto, y según mi criterio, el monumento más importante que tenemos en nuestro planeta ya que ha sobrevivido 4.000 años, algo excepcional no creéis?

 

Gabriel, nuestro guía durante todo el viaje, un tipo de mediana edad (unos 50 años), fuerte, guapote, de tez oscura y pelo corto muy negro. Hablaba un buen castellano, obviamente con acento árabe, pero tenía un buen manejo del idioma y además hablaba muy rápido, para mi demasiado… 

¿Cómo es la visita de las pirámides de Giza?

 

Nos llevaron hasta el recinto de las pirámides en un minibús, aunque hubiéramos podido ir caminando. Allí Gabriel nos dio su primer discurso explicándonos las particularidades de la pirámide de Keops, la más grande (137 metros de altura actualmente). Mientras nos hablaba, nosotros mirábamos embelesados el monumento. Había mucha gente y mucho ambiente por allí; otros grupos de turistas, egipcios vagando por allí, calesas tiradas por caballos…

 

Nos acercamos a la pirámide hasta tocarla. Desde aquí, la perspectiva es impresionante. Te das cuenta de las dimensiones tan descomunales que tienen estas estructuras. La “gran pirámide”, la de Keops, está formada por 2,3 millones de bloques de piedra, cada uno de estos bloques pesa una media de 2,5 toneladas, imaginaros lo que supone esto… Nos estuvimos haciendo fotos desde todos los ángulos, pero creedme que ninguna foto hace justicia a lo que son las pirámides en realidad. Solo estando delante de ellas te das cuenta de la excepcionalidad de este monumento.

 

Una vez dimos varias vueltas a la gran pirámide y recibimos todos los datos históricos por parte de Gabriel, entramos al interior, donde está la cámara del Rey y donde aún se conserva el sarcófago de granito del faraón Keops. Para llegar hasta aquí, se han de recorrer varios pasadizos estrechos, alguno incluso a gatas y varias escalinatas estrechas, con el calorazo y la gente amontonada… no apto para gente que tenga claustrofobia… La sensación de estar dentro de la pirámide, en medio de toda aquella masa de piedra es interesante. Mi padre no quiso entrar, sufre de claustrofobia y tiene las rodillas muy cascadas. Mi madre, sí, se apunta a un bombardeo, así que nos acompañó en la micro expedición.

 

El recinto de las pirámides está compuesto por las 3 pirámides; la de Keops, Kefren y Micerinos. También por la Esfinge. Las pirámides son tumbas reservadas para los faraones y sus reinas. Hay bastantes en Egipto, pero estas de Giza son las más importantes y grandes. La pirámide fue utilizada durante el Antiguo Imperio (III-VI dinastías) y en parte durante el Imperio Medio (XI-XII dinastías). El sentido de la forma piramidal es para que el faraón difunto ascienda hacia el firmamento y se reúna con el sol, lejos de las tinieblas del panteón. Pero también es en sí misma una emanación del sol, una cristalización mineral de los rayos de este astro.

Nos acercamos caminando hacia la pirámide de Kefren (hijo de Keops). En el corto trayecto nos asaltaron varios vendedores de souvenirs, que aquí son bastante insistentes y casi nos atropella alguna calesa de caballos, que circulan por aquí, como en un circo romano. Había también un egipcio ataviado con una túnica y un camello para que posaras con la pirámide de Keops de fondo. El cuadro era bonito, la verdad, y me animé a ponerme el turbante y coger las riendas del camello, que ni se levantó del suelo, solo gruñía para que le dejáramos en paz…

 

La de Kefren es la pirámide mediana en tamaño, igualmente colosal (136 metros de altura). Me fijé que cada una de las pirámides tiene a sus lados varias pirámides pequeñas. La pirámide es el elemento principal de un conjunto que comprendía, además de la propia pirámide, un templo funerario (templo alto), una pequeña pirámide aneja (con una función ritual o simbólica) y una calzada que comunicaba con un templo de acogida (o templo bajo) situado al pie de la meseta, en el límite del desierto, y unido al Nilo por un estanque y un canal.

 

La pirámide de Kefren se caracteriza por su “sombrero” blanco en la cúspide. Se trata del resto del revestimiento de caliza que la cubría enteramente, como sucedía también con la de Keops antiguamente.

Finalmente llegamos a la pirámide más pequeña, la de Micerinos, muy hermosa de forma, con sus primeras gradas de basalto y sus dependencias subterráneas bien conservadas, sin embargo, no entramos a verlas.

 

Para finalizar la visita de las pirámides, nos llevaron a un mirador desde donde hay una perspectiva increíble de las 3 pirámides con el desierto envolviéndolas. Estuvimos un rato haciéndonos fotos y contemplando las vistas. Recuerdo que, en mi primer viaje, salían desde aquí mini excursiones en camello, para volver al punto de partida, pisando un poco de arena del desierto. En esta ocasión no ví ningún bereber por aquí.

 

Regresamos a nuestro minibus con la sensación de que la visita había sido muy rápida. Nos quedamos con las ganas de sentir las pirámides, de deambular y sentarnos un rato a contemplarlas, de tratar de grabar aquel momento en nuestra memoria. Dijimos que, como estábamos alojados en la zona pirámides, volveríamos al día siguiente por nuestra cuenta a hacer una segunda visita de las pirámides.

¿Cómo es la visita de la Esfinge de Egipto?

 

La siguiente visita fue a la Esfinge. Este monumento también forma parte del complejo de las pirámides, pero la entrada para visitarla es por otra zona. De hecho, es la figura colosal del faraón Kefren (el de la pirámide mediana). Esta estatua mide 73 metros de largo por 20 metros de alto. Es sin duda una imagen misteriosa, con cuerpo de león y cabeza humana.

 

La esfinge, erigida 25 siglos antes de nuestra era, permaneció largo tiempo oculta bajo la arena, por eso se ha conservado tan bien. Pese a sus colosales proporciones, los contornos son tan suaves como puros; la expresión de la cabeza, aunque desnarigada, es dulce, graciosa y tranquila; sus rasgos son africanos; pero la boca de labios gruesos tiene una suavidad de movimiento y una elegancia en la ejecución verdaderamente admirables. Un monumento de estas características indica sin duda un alto grado de perfección artística…

 

Tras las explicaciones de Gabriel, nos estuvimos haciendo las típicas fotos dándole un beso en la boca a la esfinge o apoyados en ella. De regreso al minibús, pasamos por una zona donde estaba lleno de tenderetes de souvenirs. Había allí una chica joven con unos ojos hipnotizadores preciosos, con un pañuelo tapándole la cabeza y con unos adornos metálicos que le daban un aspecto de reina exótica de alguna tribu del desierto. Que monada de niña… le pregunté cuántos años tenía y como se llamaba, pero no nos entendimos… me imagino que sería de clase social humilde, sin acceso al conocimiento de idiomas…

¿Qué ver en Memphis?

 

Nuestra siguiente visita del programa era la antigua capital, Memphis, a unos 30 km de El Cairo. Parte del trayecto transcurre paralelo a un canal de tamaño considerable del río Nilo, que nos impresionó por lo sucio y contaminado que estaba. Había zonas llenas de escombros y basura, sin duda, los habitantes utilizaban aquello como un vertedero…

 

De la ciudad de Memfis no quedan más que algunos vestigios aislados, pero una visita a esta población es necesaria ya que tanto las pirámides de Giza, como la de Saqqara, son las principales necrópolis de Memfis. Esta población desempeñó un papel esencial en la historia de Egipto durante más de tres milenios.

 

A la entrada del recinto arqueológico, un pabellón alberga un gran coloso de piedra, actualmente tumbado. Se trata de una estatua con la efigie del faraón Ramses II. Se puede subir a un primer piso, desde donde se observa la estatua desde la altura. Detrás del edificio que alberga el coloso, un invernadero que hace las veces de museo al aire libre, contiene diversos monumentos procedentes del recinto arqueológico; estatuas, estelas monumentales y una hermosa esfinge llamada “esfinge de alabastro”.

¿Qué ver en Saqqara?

 

Finalizada la visita de Memfis, nos dirigimos a Saqqara, para visitar la pirámide escalonada y el complejo funerario del faraón Yoser, de la III dinastía. Lo lógico hubiera sido empezar el programa de visitas por este recinto, ya que es el más arcaico y donde se puede ver y comprender mejor la evolución de lo que llegaron a ser las pirámides. Pero no lo hicimos así… en Egipto planifican las visitas a su manera…

 

Aquí en Saqqara pudimos ver la pirámide escalonada de Yoser, una construcción donde se aprecia perfectamente la evolución de lo que luego fueron las pirámides. En un principio, la tumba del rey tubo el aspecto de una gran mastaba (una construcción rectangular maciza hecha de ladrillos de adobe). Cuando se superpusieron varias mastabas encima, hasta 6, se convirtió en una pirámide.

 

Recuerdo ver pasar por delante de la pirámide un paisano montado en un burro, una imagen que probablemente, se ha repetido diariamente a lo largo de 4.000 años. También se veía alguna zona de la pirámide con andamios de madera, supongo que estarían haciendo trabajos de conservación… con el mismo material que utilizaban los antiguos egipcios…

 

El recinto arqueológico es también muy importante por el conjunto funerario de Yoser, donde hay un templo con una columnata impresionante, larga y estrecha y unos relieves maravillosos de agricultores y ganaderos, con sus animales y herramientas, de los mejores que se pueden ver en Egipto.

Ya de regreso a El Cairo, se pueden ver a lo lejos desde la carretera, las pirámides de Dashur, destacando la pirámide acodada de Djoser, enorme e imperfecta, representa una forma piramidal de transición. Este conjunto arqueológico se acaba de abrir al público después de 50 años de restauraciones, las visitaré en mi próximo viaje a Egipto.

 

Paramos a comer en una especie de merendero que había a medio camino. No había nadie y como estaba en una especie de oasis entre palmeras, se estaba muy tranquilo y a gusto. A la entrada del restaurante había un horno de pan. Una mujer sentada en el suelo iba haciendo pan árabe, calentito, buenísimo. Mi madre se sentó con ella, como si fueran amigas y trató de imitarla. Estoy seguro de que aprendería la mecánica rápidamente. Estuvimos comiendo y charlando con un tipo de Alicante que nos contó su vida y milagros. Fue interesante, viajaba solo.

 

Esa tarde tuvimos varias horas de descanso en el hotel. Yo me pegué una siestecita para recuperarme del madrugón y del tute que nos habíamos dado aquella mañana.

¿Qué ver en El Cairo de noche?

 

Sobre las 19:30 habíamos quedado con Ibrahim para vivir una “noche cairota”. Nos pasó a buscar por el hotel y nos llevó al centro de El Cairo, a la zona del gran mercado Khan El Khalili. Estuvimos paseando por las callejuelas, llenas de gente y tiendecitas. El ambiente era fantástico, además no había ningún turista, todo era gente local, lo que le da un toque de autenticidad al paseo. Nos pareció que El Cairo era una gran ciudad, moderna y con ganas de evolucionar. Muchas chicas jóvenes vestían pantalones tejanos, muchas otras todavía tapadas con el yihab… me dio la sensación de estar viendo la transición de una sociedad tradicional, que se ha mantenido cerrada durante miles de años, a una sociedad moderna, con ganas de abrirse al mundo y subirse al tren del siglo XXI. Tan solo fue una sensación visual, me imagino que, a nivel de sociedad, costumbres y valores, debe estar habiendo una lucha tremenda entre las diferentes generaciones de egipcios.

Las tiendas estaban iluminadas, así como las mezquitas, con luces de colores, como si fuera navidad. Creo que próximamente iba a ser el mes del Ramadán y la decoración de las calles ya estaba preparada. Vimos tiendas de todo tipo; de dulces, de vestidos de novia, de jabones, de pipas tipo “shisha”, aquí se fuma mucho, peluquerías, tiendas de fruta y zumos, bares, cafés, tiendas de souvenirs, etc. Khan El Khalili es un zoco (mercado árabe) inmenso y nos estábamos metiendo por sus callejuelas. En la terraza de un café nos encontramos con un grupo de personas fumando shisha, tomando té y cantando al ritmo del tam-tam, estaban muy alegres y parecían encantados de que les mirásemos. Mientras mi madre y Reyes no desperdiciaban la ocasión de preguntar precios de telas y otras cosas que les resultaban “monas” de los tenderetes. Hasta que llegamos a El Fishawi Café o el “Café de los Espejos”. Este es uno de los clásicos de la ciudad. Situado en una callejuela estrecha en medio del mercado, aquí se reunían hace unos años intelectuales y escritores, como el premio nobel Naghib Mahfuz. El local mantiene un aroma bohemio. Está decorado con grandes espejos con marcos dorados y lámparas tipo araña polvorientas colgadas del techo, celosías de madera y molduras rococo, que crean una encantadora atmósfera de decadencia.

 

Aquí estuvimos un buen rato, charlando con Ibrahim y fumando, Alex y yo una shisha cada uno. Mi padre no quiso ni probarla, no sé porque… mi madre y Reyes estaban un poco escandalizadas de ver lo que estábamos disfrutando con aquello. Ibrahim nos explicó un poco su vida. También hablaba un buen castellano, era mucho más tranquilo que Gabriel y parecía más cercano, con ganas de explicarnos cosas de Egipto, no de los monumentos, sino de la vida real, de la sociedad actual. Nosotros somos muy inquietos también, así que no paramos de charlar.

 

La noche era fresca y el paseo fue fantástico. Conocimos una parte de Egipto diferente a la faraónica. Conocimos El Cairo vivo, el de la gente de hoy en día, los herederos de Ramses II. Recomiendo a todo aquel que viaje a El Cairo, se de una vuelta por el centro para experimentar el gran ambiente que se vive.

 

Para concluir el día, nos llevaron a cenar al “Charmerie”. Era un restaurante con decoración arabesca, podría ser escenario de una película de Indiana Jones, sin cambiar ni una sola bombilla… era un sitio “cool”, la gente iba bien vestida y se veía un buen restaurante. En cuanto a la comida, pues un poco más de lo mismo que siempre; cordero, pan árabe calentito muy rico, hummus, berenjenas, pinchos morunos, yogur, etc.

 

Esa noche nos fuimos a dormir reventados, pero muy contentos con lo que habíamos conocido hoy.

Día 3. ¿Qué visitar en El Cairo?

¿Cómo es la visita de la Ciudadela de Saladino en El Cairo?

 

Esta mañana bajamos al buffet del hotel con las energías renovadas. Todos habíamos descansado y estábamos dispuestos a descubrir cosas interesantes en El Cairo. Gabriel nos pasó a buscar por el hotel y fuimos a la Ciudadela de Saladino. Desde tiempos inmemoriales, esta ciudadela ha llamado la atención de los gobernantes de El Cairo, seguramente por su ubicación, en lo alto de una colina que domina toda la ciudad.

 

Saladino la rodeó de fortificaciones a partir de 1176, a fin de proteger el país de los ataques de los cruzados. Los sultanes mamelucos establecieron allí su cuartel general y construyeron varios edificios, entre ellos un gran palacio, Qsar al-Ablaq, y un acueducto de 3.400 m de longitud. En la época otomana, la Ciudadela se convirtió en una autentica ciudad alta, con dos barrios residenciales donde vivían los jenízaros y los asab. Durante su reinado, Mohammed Ali estableció allí su residencia principal y la sede del gobierno. Reconstruyó la muralla y emprendió la construcción de edificios civiles y militares, así como de la mezquita que lleva su nombre.

 

Allí, en el interior de la espectacular mezquita de Mohammed Ali, contemplando la bóveda ricamente decorada con motivos arabescos, las robustas columnas de mármol y la inmensa lampara que ocupaba todo el centro del templo, nos sentamos en el suelo alfombrado toda la familia y Gabriel, descalzos y las mujeres con un pañuelo tapando la cabeza y los hombros. Gabriel nos explicó todo sobre la religión musulmana, cuáles eran sus preceptos, sus obligaciones, sus pensamientos, sus reglas. Nos enseñó a rezar y todo el protocolo que requiere cada sesión. Fue una lección de teología que nos encantó a todos. Nos dimos cuenta de que la religión cristiana y la musulmana no son tan diferentes, de hecho, comparten el Antiguo Testamento y muchos pensamientos. Lo que ocurre es que cada uno interpreta la religión como le da la gana, en su propio interés, y ahí es cuando se entra en conflicto…

Tras la charla, estuvimos contemplando las fantásticas vistas de la ciudad durante un rato. El Cairo se ve enorme desde aquí. Es una ciudad caótica, con edificios feos, a medio construir, muy extensa. Se veía a lo lejos como la ciudad se termina justo donde se encuentra con el desierto, allí, estaban las milenarias pirámides, resistiendo el paso del tiempo, sobreviviendo al ser humano y a las temperaturas infernales. Esta es otra de las visitas obligatorias cuando se viaja a El Cairo.

 

Seguidamente hicimos una visita de una horita al mercado de Khan El Khalili. Mi madre y Reyes querían comprar unas telas que habían visto. El ambiente no tenía nada que ver con el que vimos ayer por la noche, había poca gente y muchas tiendas estaban aún cerradas. Mi padre y yo nos quedamos en la terraza de un café observando a la gente. Había allí una mezquita con unos parasoles en forma de palmera muy curiosos e ingeniosos. El ajetreo de gente entrando y saliendo del templo era continuo. Las mujeres entraban por una puerta y los hombres por otra. Había gente de aspectos muy curioso, de película… fue una espera muy distraída.

¿Cómo visitar el Museo de Arte Egipcio de El Cairo?

 

Sobre las 11:00 llegamos al Museo de Arte Egipcio de El Cairo. Teníamos varias horas para visitarlo, aunque si por mi fuera, dedicaría una semana entera para descubrir pausadamente cada una de sus secciones.

 

Si al principio de este artículo os decía que las pirámides son el monumento más importante de nuestro planeta, ahora os digo que este museo está en el top 5 de museos más importantes del mundo. Este museo se ideó para salvaguardar la cultura faraónica. Aquí se encuentran las piezas más importantes de la historia antigua de Egipto.

 

El edificio que alberga la colección fue construido en 1902, a la medida para exponer las piezas que tenían entonces. Es un edificio neoclásico de color rosáceo, situado frente en la plaza Tahrir. Este edificio se ha quedado obsoleto, pero ese aspecto decadente le da más encanto, si cabe, a la visita. El ambiente del museo, tanto del exterior como de su interior rememora los inicios de la egiptología, allá por los primeros años del siglo XX, una época de grandes descubrimientos.

 

Hoy en día se está construyendo cerca de las pirámides un museo nuevo para albergar dignamente todas estas maravillas, con todas las garantías de la tecnología moderna. Este se ve desde la carretera que va del centro de El Cairo a Giza y parece descomunal. Dicen que la parte del museo actual que no se ve, es tan grande como la que se visita, pues los sótanos del museo albergan otros tantos tesoros. En el nuevo museo quieren exponerlo todo…

Allí estábamos, dispuestos a empaparnos de belleza. Había bastante gente. Gabriel nos dirigía hacia donde él quería, nos vomitaba el rollo que tenía aprendido para cada pieza importante y continuábamos. Quisimos ralentizar un poco el ritmo de la visita ya que pasaba por alto muchas piezas interesantes. Nos dijo que para ver lo más importante del museo teníamos que ser ágiles en la visita, pero le dijimos que preferíamos ver menos cosas, pero más a fondo. Mis padres ya tienen una edad y lo de ver un museo con estress no es lo que más les apetecía, así que decidimos ir con calma.

 

Este museo es espectacular mires por donde mires. Cada pieza es hermosa y valiosa, cada objeto es un tesoro… aquí podríamos reproducir el diálogo que tuvieron los descubridores de la tumba de Tuthankamon, cuando Lord Carnavond le preguntó a Howard Carter, que se disponía a mirar por primera vez a través de un boquete, en el interior de la tumba del joven faraón; “Can you see anything?” (¿Puedes ver algo?) y Carter respondió; “Yes, wonderful things…” (Si, cosas maravillosas…)

Lo más impresionante de este museo es la colección de la tumba de Tutankhamon. Ocupa una parte importante del segundo piso del museo. Debemos tener en cuenta que Tutankhamon fue un faraón que murió joven, se dice que, a los 18 años, y de forma inesperada. Así que prácticamente no tuvo tiempo de gobernar y por lo tanto pasó a la historia discretamente, es decir, no fue un faraón importante. Lo es para nosotros por el valor arqueológico que tiene haber encontrado su tumba intacta. Con esto quiero decir que, si la tumba de un faraón menor ya nos parece impresionante, imaginaros lo que debía ser la tumba de un faraón importante como Ramses II…

 

Allí estaban las cajas que contenían el sarcófago del faraón. Cada una encajaba perfectamente con las demás, como una matriuska, para guardar la momia de Tutankhamon. También, en una sala con todas las medidas de seguridad imaginables, se pueden ver el sarcófago, y las máscaras funerarias, con todos los adornos y figuritas que acompañaban al difunto. En esta sala no está permitido hacer fotografías. Rondaban por allí varios vigilantes de incognito que iban regañando a todo aquel que se saltase la prohibición, a mi me toco varias veces… Estábamos todos alucinados de ver aquel celebre tesoro. Alex y yo ya lo conocíamos de nuestro viaje anterior, pero una cosa como esta te deslumbra todas las veces que lo contemples… Mis padres y Reyes estaban maravillados.

 

Para ver la máscara funeraria de Tutankhamon has de venir a El Cairo. Está prohibido por ley que esta pieza salga de Egipto, es, diríamos, el objeto más preciado de todo el país.

Otra de las secciones que me gusta mucho de este museo son las vitrinas con los sarcófagos que tienen amontonados, mal expuestos, como si fueran cualquier cosa, pero si te fijas en cada uno de ellos, son increíbles… también las vitrinas con las máscaras funerarias de los nobles o gente con dinero. Son más sencillas y humildes que las de los faraones, obviamente, pero igualmente bellas y originales. Es fantástico ver como miles de años después de los faraones clásicos, ya en fechas próximas al inicio de nuestra era, se seguían costumbres funerarias milenarias y se seguían adorando a los mismos dioses. Estas mascaras funerarias lo demuestran, serían de la época de Cleopatra, ya al final de la civilización faraónica, cuando Egipto se convirtió en un estado vasallo de Roma.

Alex y yo entramos en la sala de las momias reales, que se ha de pagar a parte. Mis padres y Reyes no quisieron entrar… Entramos en silencio, había una luz tenue en la sala y la gente que paseaba por ella no articulaba palabra. Todo el mundo sabe que estamos ante muchos de los grandes faraones egipcios y su sola presencia impone el máximo de los respetos. Podíamos ver las momias egipcias reales estiradas en sus vitrinas, lo que queda de sus pequeños cuerpos inertes tras la momificación y del paso de casi cuatro milenios. Son los reyes, faraones de Egipto de la XVIII y IXX dinastía principalmente, del Imperio Nuevo. Momias reales como la mítica Hatshepsut, Amenhotep o Amenofis II, Tutmosis II, Tutmosis III, Tutmosis IV, Seti I, Ramsés II, etc. Teníamos a muchos de los grandes faraones ante nosotros. La increíble reina Hatshepsut de Deir el Bahari, hija de Tutmosis I y esposa de Tutmosis II, faraona y regente del gran Tutmosis III, el faraón guerrero. Seti I y su hijo Ramsés II también yacen en estos modernos sarcófagos de cristal. Los miro de uno en uno, tratando de ver el pasado a través de sus caras momificadas. Es una de las experiencias viajeras más impactantes que he tenido. Todas esas esculturas idealizadas de piedra, todos esos cartuchos de jeroglíficos, todos esos dibujos en papiros, se transforman ahora en los verdaderos cuerpos de aquellos reyes, al menos en lo que queda de ellos, en estas momias egipcias. Tuvimos a la HISTORIA con mayúsculas frente a nosotros.

Pudimos ver también la sección del faraón “hereje”, Akenathon (Amenofis IV), marido de Nefertiti y supuestamente padre de Tutankhamon. Este faraón desafió a toda la sociedad de su época al declarar como único dios a Atón. Egipto era desde siempre una sociedad politeísta. Ahora todos los dioses quedaban relegados y oficialmente solo se podía adorar a uno. Esto supuso grandes cambios no solo religiosos, sino políticos y sociales. Sobre este faraón hay muchas leyendas, se dice que cuando murió quisieron borrar de la faz de la tierra su reinado, no incluyéndolo en los listados históricos de los faraones de Egipto, y borrando su rastro de las pinturas de los templos… tampoco se ha encontrado su tumba ni su momia, seguramente la destruyeron en su época.

 

Hay una gran estatua de este faraón y varias estelas funerarias adorando al gran disco solar. Este faraón es extraño, no solo en su físico, parece un poco deforme, con una cabeza estilizada y un cuerpo grande. Ciertamente le ronda un aurea de misterio a este personaje histórico…

La visita del museo de Arte Egipcio de El Cairo estaba siendo muy interesante. Gabriel ya había dado por concluido su trabajo y nos dijo que a las 14:30 nos encontraríamos fuera del museo para ir a comer. Así que seguimos explorando el museo cada uno a su aire, durante un rato. Al final, invertimos 4 horas en visitar el museo, para mi, tiempo totalmente insuficiente, pero es lo que hay cuando te embarcas en un viaje programado.

 

Muy a pesar nuestro salimos del museo y nos reunimos de nuevo con Gabriel. Seguidamente fuimos a comer a un barco que está anclado al otro lado de la ribera del río Nilo. Allí repusimos fuerzas para continuar con el programa de visitas.

Nos trasladamos en minibús hasta el barrio copto de El Cairo. Cuando los árabes conquistaron El Cairo, llamaron “coptos” a los habitantes autóctonos que residían en la ciudad, casi todos cristianos ortodoxos. Según el evangelio, en esta zona de la ciudad residió la “Sagrada Familia” durante su exilio en Egipto. Estuvimos caminando un rato por las callejuelas, se veía todo limpio y pulido.

 

Entramos en la iglesia de Santa Maria, también conocida como “iglesia Colgante”. Era un templo más bien pequeño, muy bien cuidado, de ladrillo visto, con decoración arabesca, celosías e imágenes de San Jordi, la Virgen y otros santos cristianos ortodoxos.

 

Estuvimos un rato tranquilos allí, mi madre y Reyes seguro que rezaron. Se estaba fresquito y ya estábamos bastante cansados de la intensa mañana que habíamos tenido. Al salir del barrio, caminando, pasamos por una zona con varias tiendas de souvenirs y estuvimos cotilleando a ver que tenían. A mi madre, Reyes y Alex les encanta rebuscar en las tiendas, en busca de oportunidades. Una de las tiendas tenía varias mascaras que parecían antiguas, pero obviamente, solo lo parecían. Son objetos que fabrican y que les dan un aspecto erosionado por el tiempo, pero se ve a leguas que son producciones artesanales modernas. También tenían las representaciones más kitsch que he visto nunca de la máscara funeraria de Tutankhamon y el busto de Nefertiti.

¿Cómo es el espectáculo de luz y sonido de las pirámides de Egipto?

 

Regresamos al hotel, donde estuvimos descansando un rato, pero el día no se había terminado todavía, aún quedaba el espectáculo de luces y sonido de las pirámides. Habíamos preguntado el precio de esta actividad al operador que nos daba servicio en Egipto, pero también habíamos visto el precio de la entrada en las taquillas, ayer, cuando fuimos a visitar la esfinge. Salía mucho más económico hacer esta actividad por libre, tomando un taxi desde el hotel que nos llevó hasta la entrada del recinto, allí compramos nosotros mismos las entradas y volvimos de nuevo en taxi. Mi padre se quedó en el hotel, ya tenía bastante por hoy… es de irse a dormir pronto.

 

Así que nos plantamos allí mi madre, Alex, Reyes y yo. Cogimos un buen sitio porque no había mucha gente, luego se fue llenando un poco más. La noche era muy agradable, pero más tarde empezó a soplar un poco de viento y se volvió fresca. 

 

El espectáculo de luces y sonido está bastante bien. Es una visión de las pirámides y la esfinge diferente. Dura una horita aproximadamente y una voz misteriosa va explicando en inglés (hay algún pase en otros idiomas) una historia sobre los faraones egipcios a la vez que se van iluminando las pirámides y la esfinge con luces de diferentes colores. Todo este juego de luces, oscuridad, voces y música crea un ambiente fantástico y épico. Es una turistada, lo admito, pero me gustó estar allí con mi madre y mis hermanitos.

 

Al salir del recinto nos dimos cuenta de que había mantas para taparse a disposición de la gente… demasiado tarde, ya nos habíamos congelado…

Cogimos un taxi y nos fuimos a un restaurante, al lado del hotel. Era el mismo restaurante que habíamos cenado el día de nuestra llegada. Allí estuvimos en una mesa, cenando pizza, viendo un partido de futbol y fumando shisha con Ibrahim. Nuestra adaptación a Egipto era ya un hecho consumado.

 

Esa noche nos fuimos a dormir, nuevamente destrozados por el intenso día de visitas, pero felices de estar en Egipto.

Día 4. ¿Cómo visitar las pirámides por libre?

Hoy era nuestro último día en El Cairo. Disponíamos de toda la mañana libre ya que nuestro vuelo con destino Luxor salía a las 16:40 de la tarde. Decidimos hacer una visita de las pirámides a nuestro aire, así que salimos de nuestro hotel y nos pusimos a caminar. Llegamos en poco menos de 20 minutos. Antes de entrar en el recinto de las pirámides, nos metimos en el hotel Mena House. Este establecimiento es toda una institución en El Cairo. Alex y yo estuvimos en este hotel en nuestro primer viaje a Egipto y nos impresionó mucho porque ves las pirámides desde la piscina del hotel… es como si formasen parte del jardín del hotel… Pero no solo la ubicación es increíble, a tiro de piedra de las pirámides, sino que conserva un encanto colonial muy bonito. Es el hotel con más solera de la ciudad y allí se han alojado personajes históricos y famosos como; El Rey Jorge V y la reina Maria de Inglaterra, el Rey Faruk de Egipto, Sir Arthur Conan Doyle, Agatha Christie, Charles Chaplin, Frank Sinatra, etc. A mi madre le interesaba cotillear un poco porque varias amigas suyas se habían alojado allí y le habían dicho que era fantástico.

 

Llegamos a la entrada del recinto de las pirámides y entre la muchedumbre que se amontonaba allí compramos las entradas. Eran todo gente local, debían ser casi las 12:00 y las hordas de turistas ya habían pasado por allí aquel día…

 

Estuvimos un par de horas deambulando por las pirámides, empapándonos del ambiente. Éramos los únicos occidentales a aquellas horas. Estaba lleno de gente local, niños jugando, familias subidas a las pirámides haciendo un picnic, jóvenes en bicicleta, camelleros, era un ambiente festivo. No había tampoco vendedores ambulantes, lo que se agradecía mucho. Si calesas peligrosas rondando por allí, entre la gente.

Me gustó mucho ver como todo aquel recinto arqueológico cobraba vida cuando se iban los turistas. Me pareció vivir otro momento “auténtico” cairota, fuera de lo establecido en los programas turísticos.

 

Estuvimos interactuando con los niños, les preguntamos sobre “Salah”, el crack del futbol egipcio, que en esos momentos jugaba en el Liverpool y obviamente todos lo conocían. Cuando les decíamos que éramos de Barcelona, todos nos respondían nombrando a Messi y Cristiano Ronaldo… el futbol es hoy en día un lazo de comunicación fantástico entre diferentes culturas y diferentes generaciones…

 

Otra cosa muy graciosa fue que mucha gente quería hacerse fotos con nosotros, sobre todo con Reyes. Supongo que nos ven extraños y exóticos con nuestra tez de piel tan clara, los ojos azules y el pelo rubio de mi hermana, les impresionaba… Ya me había pasado esto en mi viaje a Japón e India, pero aquí, en El Cairo fue exagerado.

 

Estuvimos haciéndonos nuevamente fotos con las pirámides, sin las prisas de Gabriel. Conseguimos algunas divertidas, jugando con los ángulos. A Alex y a mi nos gusta hacer un poco el idiota y grabarnos haciendo tonterías allá donde vamos, y aquí tuvimos la ocasión de hacerlo con este escenario tan espectacular de fondo.

Cuando tuvimos suficiente, volvimos caminando tranquilamente al hotel. Allí nos estaba esperando Ibrahim para llevarnos al aeropuerto, donde teníamos que tomar el vuelo con destino a Luxor. En el trayecto al aeropuerto pudimos ver un poco más de la fisonomía de la ciudad; edificios de pisos sin terminar, la mayoría, algunas zonas residenciales con casas con jardín por 120.000 €, y varios centros comerciales grandes. Parece que poco a poco se va adoptando el modo de vida capitalista en todo el mundo… la globalización lo contaminará todo tarde o pronto…

El vuelo doméstico duro aproximadamente una hora. Llegamos a Luxor, otro de los puntos fundamentales de Egipto. Nos trasladaron a nuestra motonave llamada “Nile Godess”, que se encontraba anclada en la ribera del río Nilo. Con esta motonave ibamos a realizar nuestro crucero por el río Nilo. Tras acomodarnos en nuestros coquetos camarotes; Mis padres en uno, Reyes sola en otro y Alex y yo en un tercero, investigamos un rato las instalaciones del barco. Todos estos barcos que surcan el Nilo son similares, tienen una cubierta panorámica con una pequeña piscina para poder ir observando el paisaje mientras el barco está en marcha. En la cubierta a pie de calle suele estar el restaurante y algunos camarotes. El resto de los camarotes están en la cubierta que se sitúa al nivel del río.

 

Todas las comidas (desayuno, comida y cena) están incluidas en la motonave, mientras estás alojado en ella.

 

Esa primera tarde hicimos una excursión en calesa por Luxor. Durante los días que estuvimos de crucero, coincidimos con un grupo de jóvenes médicos españoles. Con ellos hicimos casi todo el resto del viaje. En esta primera actividad en Luxor, éramos unas 5 ó 6 calesas, todas circulando por el medio de Luxor. Nuestro caballo se llamaba “Zacarías”. Ya era oscuro y como es habitual en Egipto, cuando se va el sol, la gente sale a las calles; unos a comprar, otros a tomar algo al café, los niños a jugar y las madres a charlar con la vecina. Se veía bastante ambiente por las calles y todo tipo de comercios; un local de fiestas preparado para alguna celebración, una carnicería con cabezas de vacas expuestas, una tienda de utensilios de plástico, un taller de motos, un puesto de comida callejera, un local de zumos, una tienda de todo tipo de alimentos lácteos, una tienda de pequeños electrodomésticos, neveritas de refrescos por todas partes, una pastelería, una pescadería, un carro lleno de melones, un puesto de pastas árabes y una mezquita. Todo ello amenizado con música árabe a todo volumen que salía de los bares y los pitidos de las motos que circulaban por la ciudad.

Nos paramos en un pequeño zoco, mi madre y Reyes no desaprovecharon la ocasión y se pusieron a negociar el precio de camisetas y telas, les encantan… a Alex también le encantan las tiendas de souvenirs y su cabeza es capaz de comparar precios de al menos 20 productos simultáneamente hasta encontrar el sitio donde lo tienen más barato.

 

Nos sentamos todo el grupito en una terraza para tomar un té y una shisha. Gabriel estaba con nosotros y ese día parecía más relajado de lo normal. Estuvimos charlando con él tranquilamente y nos contó un poco de su vida.

 

Alex y yo le dimos a la shisha como si fuéramos auténticos egipcios. Reyes quiso probar de fumar, pero solo hacía que toser, así que desistió. Los médicos también se repartieron una pipa entre todos, no le daban con mucho entusiasmo…

 

Al regresar al barco las calesas pasaron por un barrio marginal que estaba hecho polvo. Casas derruidas, basuras tiradas por el medio de la calle… estaba muy degradado todo aquello, hasta Gabriel nos dijo que no entendía como las calesas habían podido pasar por allí, no era digno de enseñar aquello…

 

Esa noche fue la primera que dormimos en el barco. En esta ocasión anclados en la ribera del Nilo, en Luxor.

Día 5. ¿Qué ver en Luxor?

Visita del Valle de los Reyes en Luxor

 

Hoy iba a ser uno de aquellos días de madrugón, intenso y recargado. También, porque no decirlo, un día “criminal”… íbamos a visitar todas las maravillas de los alrededores de Luxor en una sola mañana… pero así están organizados todos los tours en Egipto… el barco zarpa sobre las 13:00, y no hay tiempo material para hacer las visitas más pausadamente. Creo que esto es lo que se ha de mejorar en Egipto, la posibilidad de hacer todas estas visitas con más tiempo, para poder saborearlas y disfrutarlas como se merecen.

 

Hoy nos habíamos levantado muy temprano, sobre las 05:00 de la mañana. Desayunamos y nos trasladaron al Valle de los Reyes en autocar. En esta ocasión éramos un grupo más grande, de unas 30 personas.

 

Al llegar al Valle de los Reyes nos avisaron que estaba totalmente prohibido hacer fotos y que teníamos que dejar las cámaras en el bus… no entiendo porque imponen estas prohibiciones, en el año 1997 pudimos hacer fotos sin problemas. No veo donde está el problema de hacer fotos sin flash… Si la razón es por cuestiones de respeto hacia los difuntos, me parece que ellos son los primeros en convertir todo esto en un circo y un negocio redondo... en fin, tenía mi móvil para poder hacer alguna foto clandestina…

 

El valle de los Reyes es una enorme necrópolis perteneciente a los soberanos de las XVIII y XIX dinastías del antiguo Egipto. La ubicación parece muy cuidadosamente escogida, ya que al fondo del valle se alza la picuda cima de la montaña tebana, que constituye una autentica pirámide natural. ¿Quisieron los antiguos egipcios que esta montaña hiciera las funciones de una pirámide y de esta forma ahorrarse el colosal trabajo de construir más pirámides de piedra?, es posible y fue, además, una decisión muy práctica, ya que el valle contiene sesenta tumbas reales.

 

Se dice que estas tumbas se han conservado hasta nuestros días porque estuvieron muchos siglos enterradas por el lodo y la arena que las cubría. Hay algunas que están en muy mal estado, pero otras, gracias a la restauración, se conservan muy bien.

 

Todas estas tumbas fueron saqueadas, se cree que pocos años después del sepelio, así que en ninguna se encontraron tesoros. La única intacta, como ya comenté anteriormente, fue la del joven faraón Tutankhamon.

 

La entrada al Valle de los Reyes incluye la visita de 3 tumbas reales. Se pueden elegir allí directamente, en función de cual esté abierta al público en ese momento. Las tumbas se abren y cierran según criterios de conservación y se le conoce, a cada, tumba, por una numeración, no por el nombre del faraón enterrado, así, por ejemplo, la tumba KV6 es la perteneciente a Ramsés IX.

 

Durante nuestra visita, pudimos ver las tumbas de Ramsés IX (tumba KV6), la tumba de Seti I (KV17) y la tumba de Amenofis II (KV35). También la tumba de Tutankhamon (KV62), pero esta, tuvimos que pagarla a parte.

Las tumbas son impresionantes, de película… todas siguen más o menos el mismo patrón; una entrada pequeña, que da a un pasillo largo con una cierta pendiente hacia abajo, varias estancias a los lados, una sala que precede a la cámara funeraria y ésta que contiene el sarcófago del faraón.

 

Lo más impresionante de estas tumbas son las bellísimas y originalísimas pinturas y relieves que hay en sus paredes y techos; Episodios de los libros sagrados egipcios, representaciones astronómicas, pinturas de divinidades y del mismo faraón.

 

Un buen consejo para todos los que quieran visitar Egipto próximamente, es que lleveis una chuleta con las diferentes formas y atribuciones de los dioses egipcios, de esta manera, podreis identificarlos en los templos e intuir lo que las pinturas representan.

 

A modo de resumen, los dioses más importantes del panteón egipcio son;

También es importante y muy útil para entender el universo egipcio, conocer el mito de Isis y Osiris, vendría a ser como nuestro Antiguo Testamento. Dice así:

 

Asesinado por su hermano Set y devuelto a la vida gracias a su esposa Isis, Osiris (rey del Más Allá, como el faraón era rey de Egipto) se convertiría en la figura más importante del panteón egipcio, aquella que, con su resurrección, garantizaba una nueva vida tras la muerte.

 

En el mito de Isis y Osiris se encierra la esencia de la religión y la espiritualidad de los antiguos egipcios. La historia se inscribe en una compleja cosmogonía con la que los egipcios trataban de explicar el origen del universo. Así, Isis y Osiris eran hijos del dios de la tierra y la diosa del cielo, Geb y Nut respectivamente, que a su vez descendían de otra pareja divina, Shu y Tefnut, creados por el dios primordial del universo, Atum. Isis y Osiris formaban una pareja, y tenían otros dos hermanos también casados, Set y Neftis.

 

La historia trágica del mito nace de la rivalidad entre los dos hermanos varones, Osiris y Set. El primero se presentaba como el dios de las regiones fértiles del valle del Nilo, sobre las que había reinado desde el principio de los tiempos. En esos tiempos primoridales Osiris transmitió a los hombres los conocimientos técnicos y económicos sobre los que se fundamentaba toda la civilización. Set, por el contrario, reinaba en las tierras yermas del desierto y las montañas. Corroído por la envidia, Set decidió tramar una encerrona contra su hermano, convenciéndolo de que se introdujera en un sarcófago que a continuación cerró y arrojó al Nilo. Alertada por Neftis, Isis logró rescatar el ataúd, pero Set se apoderó de nuevo del cadáver descuartizándolo en catorce pedazos, que repartió por todo el país. Isis logró recuperarlos, y sobre el cuerpo inerte de su esposo concibió un hijo, Horus, que finalmente vengaría a su padre derrotando a Set.

 

Los protagonistas de este mito fueron objeto de cultos especiales a los que se entregaban todas las clases sociales. Así, las ceremonias fúnebres se inspiraban en la historia de Osiris, en quien se veía una promesa de inmortalidad. Isis, por su parte, aparecía como encarnación de los valores de la esposa y la madre, anticipando la figura de la Virgen María en el cristianismo. Tras estos dioses descubrimos el pálpito de un pueblo, sus inquietudes y sus expectativas más íntimas, lejos de la imagen hierática que a veces nos inspiran los monumentos de esa civilización desaparecida.

 

Estuvimos contemplando y tratando de reconocer personajes en las pinturas de las tumbas. Gabriel nos iba explicando un poco lo que él conocía y el significado de algunas representaciones. Es fascinante pensar que todo aquello se hizo hace 3.000 ó 4.000 años. A mi siempre me gusta imaginarme escenas de cómo debía ser aquella época. En el Valle de los Reyes me imaginé a todos aquellos escribas y artistas trabajando con un taparrabos y el resto del cuerpo desnudo, con sus peinados egipcios y dando uso a sus instrumentos…

Como he comentado antes, también hicimos la visita de la tumba de Tutankhamon. Esta visita es opcional y se ha de pagar a parte. Nosotros teníamos muchas ganas de ver esta tumba ya que habíamos visto todo el tesoro que contenía, hacía un par de días en el Museo de Arte Egipcio, así que lo hicimos.

 

Se trata de una de las tumbas más pequeñas de la necrópolis, pero sin duda la más famosa de Egipto a causa de los excepcionales descubrimientos que en ella se realizaron a comienzos del siglo XX. Una serie de circunstancias particulares la habían protegido. Todos los intentos de pillaje llevados a cabo en la antigüedad fracasaron; posteriormente, los escombros procedentes de las excavaciones de la vecina tumba de Ramsés VI taparon tan bien la entrada que la tumba de Tutankhamon permaneció excepcionalmente oculta para los saqueadores durante siglos. En 1922, Howard Carter, que dirigía aquí las excavaciones patrocinadas por Lord Carnarvon, estaba a punto de renunciar a la búsqueda de esta sepultura, cuando de repente apareció una escalera de unos pocos peldaños…

 

La tumba tiene unas escaleras de entrada que llevan a un corto pasillo en pendiente. Una antesala y la cámara donde está uno de los sarcófagos del faraón. No hay muchas pinturas y las que hay son grandes y un poco grotescas, no parecen auténticas. Tienen pocos detalles, como si las hubieran pintado rápidamente, de hecho, la muerte del rey Tutankhamon se dice que fue repentina, así que esa sería la razón de estas pinturas.

 

En un rincón de la sala está la momia del faraón Tutankhamon. Metido en una vitrina de cristal, tapando el menudo cuerpo con un paño blanco y dejando ver la cabeza real. Ahí reposan los restos de una persona que en su tiempo fue considerado un Dios.

 

No me pude resistir a hacer algunas fotos, aquello tenía que guardármelo para mi recuerdo. El vigilante de esta tumba se dio cuenta de que estaba haciendo fotos y me vino a llamar la atención, pero le soborné con unas libras egipcias y entonces me dijo que podía hacer las fotos que quisiera…

 

Que emocionante… nos encontrábamos en el lugar donde había ocurrido uno de los momentos históricos que más me hubiera gustado protagonizar, el descubrimiento de una tumba real intacta…

¿Cómo es la visita del templo de Hachepsut?

 

Finalizada la visita del Valle de los Reyes, nos trasladamos por carretera a Deir Al Bahari, donde se encuentra el magnífico templo de la reina Hachepsut. Por el camino se pueden ver en las faldas de la montaña muchísimos agujeros, son tumbas de nobles egipcios antiguos. Estas tumbas no se visitan en los tours organizados. Una lástima porque seguro que esconden cosas interesantísimas…

 

Llegamos al precioso y espectacular templo funerario de la reina Hachepsut. Su originalidad reside en la armonía existente entre la construcción y el emplazamiento que la rodea, a los pies de unos elevados riscos de roca desnuda, que le proporcionan un marco increíble y que resaltan la grandiosidad buscada por su arquitecto, Senenmut. Se trata de varios niveles superpuestos en la falda de la montaña en forma de terraza. Cada uno flanqueado por una columnata de unas 30 columnas ricamente decoradas con bajo relieves y pinturas. Parte del templo está excavado en la propia roca, la otra parte está construida externamente.

 

Dentro del templo se pueden encontrar, a pesar de la enorme destrucción y el saqueo que sufrió el sitio a lo largo de los tiempos, muchas escenas que representan a la reina con el dios Amón Ra, el dios más reverenciado durante la XVIII dinastía. Estas escenas representan varios momentos de la vida de la reina.

 

Estuvimos escuchando las explicaciones de Gabriel, pero yo me aparté en múltiples ocasiones. Entre el calor que hacía y el mareo que me daba al escuchar los interminables datos históricos que nos daba, prefería ir a mi aire, hacer fotos de los rincones que me parecían interesantes y descubrir un poco por mi cuenta todo aquello. Mi padre también iba a su aire y buscaba a menudo, alguna piedra confortable para la contemplación.

Visitado el templo de la reina más famosa de Egipto, nos dirigimos a la otra orilla del río Nilo, donde se encuentran los impresionantes templos de Luxor y Karnak. Pero antes hicimos un alto en el camino para ver a los colosos de Memnon. Se trata de dos enormes estatuas de cuarcita rosa, en medio de la nada, que representan al faraón Amenofis III sentado en su trono. Estas estatuas se alzaban hace siglos ante el pilono de un templo antiquísimo y de gigantescas dimensiones, que fue demolido antiguamente. Se sabe que numerosos bloques de piedra se utilizaron en Karnak y otros templos menores. Nos hicimos unas fotos y continuamos nuestra excursión.

 

Eran las 10:30 de la mañana y ya llevábamos 4 horas y pico de visitas… y ahora nos quedaban dos de los templos más importantes de Egipto. No sé cómo íbamos a aguantar ese día, pero teníamos que hacer un esfuerzo porque todo esto es una maravilla.

¿Cómo es la visita del templo de Luxor en Egipto?

 

Fuimos primero al templo de Luxor, uno de los más impresionantes y grandes de todo Egipto. Este complejo monumental estaba unido a Karnak por la gran calzada rectilínea que atravesaba la ciudad y que estaba flanqueada por cientos de esfinges. Sus promotores principales fueron los faraones Amenhotep III y Ramsés II.

 

Al templo de Luxor se entra por una enorme puerta que se abre entre dos muros inmensos, llenos de bajo relieves que cuentan la batalla de Qadesh, librada por Ramsés II contra los hititas, cinco estatuas de piedra maciza de unos 8 metros cada una representando al mismo faraón y un obelisco de unos 25 metros, gemelo del que hay en la plaza de la Concorde de Paris.

 

En el interior del templo podemos encontrar desde capillas romanas hasta mezquitas. Cada civilización que ha pasado por aquí, ha ido añadiendo o reemplazando partes de este complejo. El templo tiene una longitud de 260 metros y originalmente seguía los patrones clásicos, con un gran patio, la sala hipóstila, el vestíbulo y al final, el santuario. Pero a lo largo de los años esta estructura se ha ido modificando.

 

Impresionan el patio peristilo, con 74 columnas papiriformes colosales y la siguiente estancia formada por la columnata procesional de Amenhotep III; 14 columnas de 16 metros de altura dispuestas en dos filas. Todo aquí es colosal. Esto es lo que te esperas ver cuando piensas en viajar a Egipto, templos grandiosos de piedras milenarias.

Había montado, en uno de los patios, mientras estábamos visitando el templo, un plató de cine o televisión. Parecían estar filmando un video clip de alguna cantante famosa egipcia. La diva estaba allí, vestida con un traje rojo chillón y ataviada con unas joyas impresionantes, con una actitud de soberbia fantástica, esperando a que le grabasen. El personal de todo aquel tinglado no nos permitió grabar ni fotografiar el momento y nos apremiaron para que saliésemos de la escena.

 

A mi padre y mi madre ya se les veía cansados. Nos habíamos despertado a las 5 de la madrugada y llevábamos ya seis horas de trote y escuchando las explicaciones de Gabriel. Ya no sabíamos si nos estaba contando las maravillas de Egipto o recitando una poesía en ruso. Nuestra capacidad de atención y asimilación de información estaba al límite. Estábamos todos buscando la sombra de las palmeras como desesperados…

¿Cómo es la visita del templo de Karnak en Egipto?

 

Nos quedaba todavía, el más espectacular, para mi, junto con el templo de Edfu, de todos los templos de Egipto, la visita del conjunto de templos de Karnak.

 

Valdría la pena venir a Egipto solo para ver este conjunto arqueológico. Si cualquier país del mundo tuviera este templo, se convertirían en destinos turísticos de primer orden mundial…

 

Karnak era un lugar sagrado. Nadie, salvo los sacerdotes, podían acceder al corazón de este templo. Esta autentica ciudad sagrada, cerrada por un recinto de ladrillo de adobe de 2400 metros de perímetro, es donde tenían lugar misteriosas ceremonias regidas por un ritual preciso y complejo cuyo objetivo era garantizar el funcionamiento del universo. El recinto forma parte del conjunto denominado Antigua Tebas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979. Es el grupo de templos más grande de Egipto. Durante siglos, este lugar fue el centro religioso más influyente del país. El templo principal estaba dedicado al culto del dios Amón, pero al igual que en otros templos egipcios también se veneraba a otras divinidades. Los faraones más importantes que intervinieron en su construcción fueron Hatsepsut, Seti I, Ramsés II y Ramsés III.

 

Una amplia a avenida formada por 40 esfinges con cabeza de carnero precede al templo. Lo más espectacular del templo, sin duda, es la sala hipóstila, con más de 5.000 metros cuadrados. Ésta es una de las partes más singulares del conjunto religioso. Con 23 metros de altura, es un espacio arquitectónico cuya cubierta está sustentada por 134 gigantescas columnas, que son más altas en las dos filas centrales conformando un gran pasillo. Como material se utilizó la piedra tallada en bloques que conforman los tambores de las columnas.  Están sustentadas en bases y terminadas en gigantescos capiteles papiriformes y campaniformes, sobre los cuales se apostaban enormes dinteles que sostenían una cubierta adintelada (se ha de recordar, que en el Antiguo Egipto no se utilizaba ni el arco, ni la bóveda). Los fustes de tan colosales columnas se encontraban decorados con relieves polícromos, encargados de complementar la grandiosidad del lugar sagrado. 

 

Todo el conjunto estaba ricamente decorado y pintado en vivos colores. Después de las pirámides de Guiza, éste es el segundo lugar más visitado de Egipto.

 

La fecha de comienzo de construcción de todo el monumental conjunto de Karnak, se remonta al 2200 ac y los trabajos no concluirían hasta el siglo IV antes de nuestra era, durante la XXX dinastía faraónica.

 

La gran sala hipóstila de Karnak ha fascinado a millones de personas desde que se construyó. Ningún edificio anterior puede compararse en dimensiones a las dadas aquí, a un espacio cubierto, y ningún edificio posterior intentó siquiera acercarse a una escala tan colosal. Es como una demostración; es arquitectura monumental en su más pura esencia. En cierto modo la podríamos considerar por su altura y grandiosidad, como antecedente, a las catedrales góticas del siglo XIII.

 

Qué maravilla de lugar, no me iría nunca de aquí. Estuve haciendo fotos desde todos los ángulos, pero seguro que en ninguna se podrá captar la grandiosidad y la belleza de este lugar. 

Me gustan mucho también los dibujos románticos que hizo David Roberts de las antigüedades de Egipto. Son dibujos que hizo al natural, en un viaje a Egipto a principios del siglo XIX. Entonces, la ciencia aún no se había fijado en estos tesoros y eran consideradas piedras amontonadas sin ningún valor. Los locales las utilizaban de canteras y muchos templos estaban incluso medio ahogados en la arena del desierto. David Roberts dibujó muchos de estos templos, tal y como los veía en su momento, aunque añadiendo algunos elementos para embellecerlos. Su trabajo tiene hoy en día un gran valor histórico.

Seguimos visitando el recinto. Justo al lado del lago sagrado, hay una enorme escultura de un escarabajo de granito rosa que representa al dios sol, Jepri. Para los antiguos egipcios, este animal era símbolo de vida, protección y energía positiva contra el poder maligno. Hoy en día los turistas son invitados a realizar un ritual que consiste en dar siete vueltas alrededor del escarabajo, para atraer a la buena suerte. Todos nosotros dimos esas vueltas, como manda la tradición.

 

Estuvimos vagando por todo el recinto, explorando los diferentes templos derruidos y revisando la increíble sala hipóstila, hasta que dimos por concluida la visita de los templos de Karnak. Una vez reunido todo el grupo, nos llevaron de regreso al barco para comer. Aquella tarde el barco se ponía en marcha, así que teníamos la tarde libre para descansar en nuestro camarote o en la terraza superior.

Las comidas en el barco eran muy agradables. Cada conjunto familiar tenía su mesa asignada, con mantel y cubertería completa. El buffet era muy extenso, con la gastronomía típica egipcia, pero también con platos internacionales. Además, cada día hacían una cena temática; americana, italiana, española… así que fue variada.

 

Esa tarde hicimos todos una buena siesta para recuperar las horas de sueño que nos faltaban. Fue muy agradable dormir en aquellos camarotes, con el vaiven del barco remontando la corriente del río Nilo. De vez en cuando corría las cortinas y miraba el paisaje y veía la ribera del río con alguna aldea pequeña y pescadores con sus falucas faenando en las aguas, como sus antepasados…

 

Sobre las 18:00 llegamos a una población relativamente grande, donde el barco tuvo que pasar por una esclusa para salvar la diferencia de altura que hay de vez en cuando en el río Nilo, debido al sistema de presas que regulan la circulación del agua. Es un proceso que dura una media hora, tiempo que aprovechan los locales para acercarse a la motonave desde los muelles o con sus barquitas y ofrecer a los turistas sus souvenirs. Es espectacular como negocian… tiran sus pañuelos envueltos como si fueran bolas de tela a la cubierta del crucero para que los clientes los puedan ver y tocar. Es igual si luego se los devuelven o los tiran al agua, la cuestión es que los turistas tengan en sus manos el género… Es un momento divertido en el que interactúan diferentes culturas y por lo tanto acontecen situaciones graciosas. Las negociaciones transcurren entre gritos, el intercambio de bienes es mediante lanzamientos más o menos acertados y todo ello transcurre en un tiempo relativamente corto. Los vendedores saben que tienen 20 minutos como máximo para convencer a los compradores, de lo contrario, se irán de allí sin otro remedio. Lo fantástico de todo esto es que la gente compra!

El sol se estaba poniendo. Vimos, navegando por el río Nilo, una puesta de sol magnífica, con tonalidades rojizas y azules, con siluetas de minaretes y palmeras en los bordes del río y alguna vela triangular ondeando. Que magnífico momento estábamos presenciando, me imagino que el mismo que podían ver los faraones del antiguo Egipto, hay cosas que nunca cambian…

Día 6. ¿Qué ver en un crucero por el Nilo?

Hoy nos hemos despertado a una hora “decente”, las 07:00. Hemos desayunado en el barco; una tortilla francesa, un poco de fruta y un zumo de naranja. Parece que hoy va a ser un día relativamente tranquilo. El barco sigue navegando río arriba y tan solo vamos a hacer varias paraditas para visitar los templos de Edfu y Kom Ombo.

 

¿Cómo es la visita del templo de Edfu?

 

Sobre las 08:30 bajamos del barco y nos trasladan al templo de Edfu en calesas tiradas por caballos. Imaginaros, una procesión de 20 calesas en fila por el medio de la ciudad… Edfu es una población relativamente grande, situada a unos 750 km de El Cairo hacia el interior del continente. Los griegos la llamaban Apollonopolis Magna y fue encrucijada de caminos y rutas comerciales, punto de partida de pistas que se adentran en los desiertos y las minas de oro.

 

Durante los 20 minutos que duró el trayecto en calesa pudimos ver el día a día de la población, su ritmo habitual, con gente comprando, caminando y deambulando por las calles. Recuerdo que Edfu me pareció una ciudad vibrante y muy viva.

Una vez llegamos al recinto del templo de Edfu, ubicado en el mismo centro de la ciudad, saltamos de las calesas y caminamos unos cientos de metros.

 

Este templo de Edfu, dedicado al dios Horus (hombre con cabeza de halcón) está dentro de mi top 3 de monumentos más espectaculares de Egipto; 1. Pirámides de Giza, 2. Templo de Edfu, 3. Sala hipóstila del templo de Karnak.

 

Desde la prehistoria, cuando la morada del dios halcón era una choza de caña, hasta el Imperio Nuevo, se sucedieron diversas construcciones en este lugar de culto. El aspecto grandioso del templo obedece, sin embargo, a Ptolomeo III Evergetes, que emprendió la reconstrucción completa del templo original en el año 237 ac, empresa que no concluiría hasta el 57 ac, así que se trata de un templo egipcio relativamente “nuevo”.

 

Es un lugar maravilloso, es uno de los templos mejor conservados del país ya que estuvo durante muchos años cubierto de arena. Existen unos dibujos de David Roberts que ayudan a imaginarte como estaban en el siglo XVIII.

 

Al conservarse tan bien, se puede ver perfectamente la estructura del templo; El imponente pilono, el patio con columnas a los lados y la estatua del dios Horus con la doble corona, el pronaos o primera sala hipóstila, con 12 columnas espectaculares, la sala hipóstila, con 12 grandes columnas más con increíbles bajo relieves, la cámara de las ofrendas, que comunica con la terraza a través de una escalera de piedra y tras esta, la sala central donde se encuentra la capilla del dios Min. Después se accede al santuario donde está el naos, monolito de granito gris de unos 4 metros de altura, donde se encontraba la barca del dios Horus.

En la parte exterior, en el corredor, entre el templo y el recinto amurallado, aparecen gran cantidad de inscripciones de diferentes temas religiosos, bélicos o alegóricos a la construcción del templo, además de un nilómetro.

 

En cuanto a las dimensiones del templo, tiene 137 metros de longitud, 79 metros de ancho y 36 metros de alto.

 

Disfrutamos mucho viendo este templo. Es realmente bonito e impresionante, además tuvimos bastante tiempo para poder vagar por allí y entretenernos en descifrar los bajo relieves y demás jeroglíficos. El templo está lleno de estos y además bien conservados, así que se pueden seguir todas las historias allí plasmadas.

Tras esta visita tan interesante, volvimos de nuevo al barco en calesa. Debían ser las 10:30. El barco siguió su ruta. Estuvimos navegando y descansando en la cubierta del barco varias horas. Fue precioso ver los paisajes que el Nilo nos ofrecía. Es absolutamente cierto que el río es fuente de vida. A lo largo de prácticamente toda la ribera del Nilo hay palmerales donde vive gente. Estos pueden arar sus huertos y construir su casa porque tienen acceso a agua, pero si miras varios cientos de metros más allá, aparece el desierto amenazante… Lo mismo ocurrió con la civilización egipcia, pudo desarrollarse aquí gracias a las bondades del Nilo. Toda la cultura faraónica gira en torno al río Nilo y el sol.

 

Hacía mucho calor, pero pudimos combatirlo cómodamente dándonos bañitos en la piscinita de la terraza. Estuvimos hablando con varios pasajeros del crucero y comentando las vicisitudes del viaje. Mientras, seguíamos asistiendo, mecidos por el lento navegar de nuestra motonave, al espectáculo de la vida en las riberas del Nilo. Veíamos gente pescando en sus modestas barcas, niños jugando en el agua, mujeres lavando ropa, pequeñas poblaciones con humildes minaretes, huertos, frondosos palmerales, barcuchas para cruzar el río y motonaves como la nuestra transportando a turistas.

¿Cómo es la visita del templo de Kom Ombo?

 

Sobre las 17:00 y tras haber comido tranquilamente y haber hecho una buena siesta, llegamos a un punto donde el Nilo describe una curva, en el que había varias motonaves ancladas. Detrás de ellas se veían unas columnas inmensas, era el templo de Kom Ombo, nuestro próximo objetivo.

 

Bajamos del barco para hacer la visita de este pequeño, pero impresionante templo, situado en la cima de un peñasco que lo hace visible desde bastante lejos. La arena lo invadió todo cuando lo abandonaron los sacerdotes, los coptos que lo habitaron destruyeron algunos relieves, antes de que el edificio sirviera de cantera. Finalmente, el Nilo remató la destrucción comiéndose parte de la antigua terraza del templo. Pese a los estragos del hombre y del tiempo, es difícil permanecer indiferente ante la belleza del Nilo en este lugar.

 

Una de las particularidades de este templo es que tiene una estructura doble, dedicada a dos divinidades; el dios halcón Horus y el dios cocodrilo Sobek. Lo que significa que había accesos, patios, salas, capillas y santuarios por duplicado para ambos dioses.

 

La construcción del templo la inició Ptolomeo VI Filometor en el 180 ac. Así que se trata de un templo relativamente “nuevo”. También es verdad que era común en la época de los ptolomeos y grecorromanos utilizar antiguas ruinas de la cultura egipcia faraónica para reformarlas y utilizarlas como fundamentos de sus edificaciones.

 

En este templo se descubrieron más de 300 momias de cocodrilos, que pudimos ver en el Museo del Cocodrilo ubicado al lado del templo. Hay ejemplares realmente inmensos…

 

Durante nuestra visita a este templo, se puso el sol y se hizo oscuro, lo que hizo que las tonalidades de la piedra cambiasen un poco. También encendieron unos focos que iluminaban las columnas… el efecto era fantástico.

 

De regreso a nuestra motonave, que estaba anclado a pocos metros del templo, tuvimos que pasar por una zona donde había varios tenderetes de souvenirs y un hombre con una flauta, tocando para que una serpiente bailase a su son… Justo a la entrada del barco estaba esperando un par de chicos a mi madre y a Reyes con collarcitos. Les debieron decir algo al desembarcar y los chicos les vieron con ganas de comprar… son muy listos por aquí estos vendedores, ya saben cuáles son sus potenciales clientes…

El barco siguió navegando esa noche, teníamos que llegar a Asuan. Esa noche en el barco se celebró la noche de los disfraces, pero fue un poco descafeinada ya que al día siguiente nos teníamos que levantar a las 03:00 de la madrugada para ir a Abu Simbel…

 

Cuando se hace un crucero por el Nilo, es típico que una de las noches se celebre un baile de disfraces. Normalmente la gente se disfraza con telas, pañuelos y chilabas, a lo árabe, con lo que hasta ahora, se han ido comprando en los bazares. Mis padres se animaron y se disfrazaron, parecían una pareja de jenízaros fatimíes dueños de una petrolífera. Yo me hubiera animado si las perspectivas de sueño hubieran sido más normales, pero solo pensar que nos teníamos que despertar tan de madrugada, me quitaron las ganas.

 

Esa noche cenamos todos en la terraza del barco, fue muy agradable. La temperatura era magnífica. Organizaron allí el buffet. Luego, hubo música en vivo en la discoteca del barco, una sala con luces de colores. Varios músicos tocaban instrumentos árabes; tam tam, panderetas y flautas, mientras animaban a la gente para que bailara. Salió un chico dando vueltas sobre si mismo, en plan derviche giratorio, a un buen ritmo y duró bastantes minutos, no entiendo como no se dio de bruces con la columna, pues aquello era mareante… La fiesta duró poco, nosotros nos fuimos a nuestros camarotes sobre las 10:00 de la noche. Nos convocaron a las 02:30 de la madrugada en la recepción del barco… creo que es la convocatoria mas temprana que he recibido en mi vida…

Día 7. ¿Cómo es la visita de Abu Simbel?

Sobre las 02:00 de la madrugada nos sonó el despertador. Nos duchamos rápidamente y nos presentamos en la recepción del barco. Estaban allí preparadas todas las cajas de picnic de nuestros desayunos.

 

Hoy íbamos a hacer la excursión a los templos de Abu Simbel por carretera, en autocar. Estos se sitúan a 280 km de Asuan, así que la ida y la vuelta son aproximadamente 560 km, unas 3 horas por trayecto. Si a eso le sumamos el hecho de que intentábamos evitar las peores horas de sol, teníamos que hacer esta expedición irremediablemente muy temprano…

 

Por otro lado, esta excursión es una de las más peligrosas que se hacen en Egipto, ya que se transita por una remota carretera que va por el medio del desierto nubio, ya muy adentrado en territorio continental, fuera del control directo de las autoridades, y es por aquí donde hay más posibilidades de ataques de grupos extremistas a autocares turísticos. Como medida de protección contra esta amenaza, en todos los autocares va un militar con una metralleta y el autocar es custodiado, en parte del trayecto, por un convoy armado.

 

El trayecto de ida se nos hizo bastante rápido ya que era oscuro y todos íbamos dormidos. Yo iba mirando por la ventana de vez en cuando para ver si podía ver algo de paisaje, pero no se hizo de día hasta prácticamente la llegada a Abu Simbel.

 

Los templos de Abu Simbel se hicieron mundialmente famosos en 1968, cuando fueron trasladados, piedra a piedra, desde su ubicación original (210 metros más allá del río y 65 metros más arriba), a un promontorio que se alza sobre las aguas del recién construido Lago Nasser y a salvo de ser anegadas por este. La revista National Geographic publicó un especial de esta obra de ingeniería moderna, comparable a los proyectos de los antiguos egipcios.

 

Así que los templos de Abu Simbel (el de Ramsés II y el de Nefertari) que se visitan hoy en día, no se encuentran en su ubicación original, pero tanto da, resultan imponentes igualmente…

 

Llegamos caminando hasta el frente del templo de Ramsés II y nos quedamos todos boquiabiertos… una fachada excavada en la roca de 33 metros de alto y 38 metros de largo, con cuatro colosos del faraón sentados nos esperaban, pacientemente. El rey está allí, sonriente, en su trono, con la doble corona del Alto y del Bajo Egipto, mientras que a sus pies figuran sus súbditos (princesas y príncipes, la reina madre y la gran esposa real, Nefertari), mucho más pequeños y en posición de pie.

Estos templos se construyeron a modo de frontera, al borde del río, la vía principal de comunicación, aún hoy en día, para marcar territorio con las tribus nubias del sur. Los egipcios grabaron en estos templos bajo relieves que explican las conquistas militares de sus faraones, para amedrentar a los extranjeros y demostrar el poder que tenían.

 

Nos estuvimos haciendo fotos con los 4 colosos de 22 metros, tres de los cuales están en buen estado, pero otro solo se conserva bien de cintura para abajo. La parte superior está derruida, a sus pies.

 

El interior del templo también estaba excavado en la roca. Podemos ver una sala hipóstila de 18 metros de longitud y 16 de anchura cuyo techo está sostenido por ocho pilares osiríacos sobre los que se apoyan otros tantos colosos, cuatro a cada lado que representan a Osiris con los rasgos de Ramses II.

 

Se dice que la construcción de este templo fue planificada de manera que, dos veces al año, cuando el sol salía por el horizonte, sus rayos penetraban por la puerta y tras proyectarse en la gran sala de ocho columnas, la segunda sala, el vestíbulo y el santuario, incidían en las cuatro estatuas del nicho de la parte posterior que se iluminaban por completo. Hoy en día, al haber cambiado su ubicación, esto ya no ocurre. Estoy seguro de que esta leyenda inspiró a los creadores de Indiana Jones, en alguna de sus tramas…

 

Había en la entrada del templo un vigilante muy relajado con una llave gigante con la forma del símbolo de la vida egipcio, una especie de cruz con la cabeza redonda, que nos dejó para hacernos una foto.

Fuimos a visitar el otro templo, de la misma época que el de Ramses II. Este templo esta dedicado a la diosa Hathor y a la reina Nefertari. La fachada esta compuesta por seis colosos de pie de unos 10 metros de alto. Las de los extremos representan a Ramsés II y las centrales a su esposa favorita, Nefertari. Todas son del mismo tamaño. Todas están con el pie izquierdo adelantado, en actitud de marcha y enmarcadas en grandes jeroglíficos labrados en la piedra.

 

El interior del templo es pequeño y también estaba excavado en la roca. Está compuesto por la puerta de acceso, la sala hipóstila con columnas ricamente decoradas con pinturas, un vestíbulo y el santuario.

 

El conjunto es magnífico y colosal. Recuerdo en mi primer viaje a Egipto, en el que hicimos también el crucero del Lago Nasser, como nuestra moto nave se quedó anclada justo delante de estos templos y pudimos visitarlos al atardecer, completamente solos. Pudimos ver en aquella ocasión, el espectáculo de luces y sonido.  En este último viaje, la visita ha sido por la mañana, temprano. Justo cuando concluíamos nuestra visita, empezaron a llegar autocares y el recinto se llenó considerablemente, además empezó a apretar el calor, que aquí era bastante más intenso que en las otras zonas de Egipto donde habíamos estado.

Emprendimos el camino de regreso a Asuán. En esta ocasión pudimos ver un poco de paisaje por las ventanas. Era un secarral todo aquello. Solo se veía de vez en cuando algún pastor perdido con cuatro cabras o algún rebaño de camellos salvajes merodeando por allí. Nosotros íbamos cómodamente en nuestro autocar con aire acondicionado y nuestro picnic. Más de uno se volvió a dormir, llevábamos unas horas mal dormidas en el cuerpo, así que al final caímos casi todos…

 

Ya llegando a Asuan, pudimos ver desde el autocar, la gran presa de Asuan. Esta es una mega infraestructura construida para regular las subidas y bajadas de nivel del río Nilo. Actualmente genera gran parte de la energía que consume Egipto. Mide 3,6 km de longitud y tiene una altura de 110 metros y una anchura de 980 metros!. Su construcción dio origen al Lago Nasser, de 500 km de largo, el mayor construido por el hombre. Es una obra de ingeniería impresionante, sin duda…

 

Llegamos a nuestro barco sobre las 11:00 de la mañana y tuvimos un rato de descanso. La motonave estaba anclada en un muelle de Asuán, desde donde se veía a lo lejos el mausoleo del Agha Khan, un pequeño templo, bello y armonioso, donde está enterrado este líder espiritual ismailita. Nos estuvimos bañando en la piscina del barco ya que hacía un calor terrible y abrasador. Se notaba que estábamos en el interior del continente, en medio del desierto…

 

Parte del grupo se había ido a visitar un poblado nubio, pero nosotros no quisimos hacer esta excursión ya que nos la ofrecieron muy cara para lo que era. Alex y yo la habíamos hecho en nuestro primer viaje a Egipto y no tuvo gran interés.

 

Comimos y dormimos un poco de siesta hasta que sobre las 15:00 nos pasaron a buscar para hacer una pequeña excursión en faluca por el Nilo. Las falucas son las embarcaciones tradicionales de los habitantes de estas tierras. Este tipo de embarcación y la técnica de navegación sigue siendo la misma que utilizaban los antiguos egipcios. 

¿Cómo es un paseo en faluca por el Nilo?

 

Nos acercamos a un embarcadero donde estaban amontonadas cientos de falucas. Pasamos por encima de alguna de ellas hasta llegar a la que íbamos a utilizar. Estas barcas son más grandes de lo que aparentan, tienen un buen volumen de madera… la capitanearon dos jóvenes que se mostraron muy hábiles en la navegación y en la venta de souvenirs. Mientras surcaban la potente masa acuífera del río Nilo, descubrieron ante nosotros una caja llena de piedras, tallas, joyas, figuritas, pañuelos y demás objetos potencialmente interesantes para nosotros, los turistas.

 

El paseo fue agradable y nos cruzamos con varias embarcaciones similares a las nuestras a una velocidad considerable. Me di cuenta de que no solo la vela ayuda a moverse rápidamente a la embarcación, sino que la corriente del río, en su buena dirección, es el mejor aliado para alcanzar una buena velocidad de crucero.

 

Las blancas velas triangulares de aquellas embarcaciones son un elemento unido a fuego, a la imagen del río Nilo, y lo acompañan fielmente desde tiempos pretéritos, sabiendo que su existencia depende totalmente de él.

¿Cómo es la visita del templo de Philae?

 

Seguidamente al paseíto en faluca, nos trasladamos a visitar Philae, el último templo de nuestro programa de viaje.

 

Philae era el nombre de una isla situada en el río Nilo, a once kilómetros al sur de Asuán. Fue célebre por los templos erigidos durante los periodos ptolemaico y romano dedicados al culto a la diosa Isis (diosa femenina del amor, la magia y la maternidad), que se propagó por todo el Mediterráneo, manteniéndose su veneración en el templo de Philae hasta que fue prohibido en tiempos de Justiniano I, el año 535 d. C.

La isla de File quedó sumergida en el siglo XX bajo las aguas embalsadas por la presa de Asuán, aunque bajo patrocinio de la Unesco los templos fueron desmontados, trasladados y reconstruidos en el cercano islote de Agilkia. Para llegar allí solo se puede hacer en barca.

El conjunto de templos es precioso y esta magníficamente conservado. Destacan el templo de Isis, el mayor de los que allí se encuentran, la puerta de Adriano y el inmenso Quiosco de Trajano, de la época de dominio romano. El Templo de Hathor y los impresionantes pilonos, similares a los de Edfu, que dan entrada al complejo.

Pero si en algo destaca este templo de los demás, es en su ubicación, en una isla rodeada de agua. Las panorámicas son fantásticas e invitan a sentarse para contemplar todo aquello con calma, además estábamos solos... Intenté hacerlo, ya llevábamos muchos días de templos y explicaciones de la simbología egipcia, así que me apetecía contemplar en silencio un rato, acompañado de varios gatos… o eran la reencarnación de la diosa Bastet?.

De regreso a tierra firme, le dijimos a Gabriel que nos dejara en el zoco que habíamos visto en medio de Asuan. Papa quiso irse al barco a descansar. Mama, Alex, Reyes y yo nos metimos en un mercado digno de las “Mil y una noches”… aquello era un auténtico mercado local, ni rastro de turistas, todo eran tiendecitas de productos locales; frutas y verduras, ropa para la gente de allí, frutos secos, pastelitos, etc. Había mucha gente y en algunos momentos hasta mi madre y Reyes se asustaron un poco. Alex y yo ya estamos bregados de zocos árabes y campamos como Pedro por su casa por allí. El calor y los olores eran intensos. Estuvimos deambulando un par de horas. Mi madre y Reyes alucinaron con los precios de las cosas, claro, eran precios para la gente local, no para los turistas… Llegamos a una zona del mercado que debía estar ya cerca del muelle donde se quedan amarradas las motonaves porque había tiendas de souvenirs. Alex compró varias figuritas de alabastro negro de dioses egipcios, es el recuerdo más gracioso que vimos. Yo le compré a Maxi una camiseta del Liverpool con el nombre del ídolo nacional de aquellos momentos, Mohamed Salah.

Hubiéramos estado más rato por allí, el ambiente era fantástico, fue otra de las aventuritas particulares que dan un valor añadido a los viajes organizados. Se hacía de noche y estábamos cansados, así que volvimos al barco caminando. Esa fue nuestra última noche en Egipto, en la motonave amarrada en un embarcadero de Asuán.

Día 8. Vuelo internacional de regreso a Barcelona

Hoy teníamos el vuelo de Asuán a El Cairo a las 05:00 de la madrugada, así que nos despertaron también a las 03:00… madre mía que racha llevábamos… Nos despedimos de Gabriel, mi padre le dio una generosa propina y nos trasladaron al aeropuerto de Asuán para tomar el vuelo doméstico con destino El Cairo. Allí tomamos el vuelo internacional de regreso a Barcelona a las 10:55 horas y llegamos a nuestra ciudad a las 15:25, sanos y salvos, pero con un sueño terrible!

¿Qué visitas ha de llevar incluido todo programa de viaje a Egipto?

Para que sea un buen programa de viaje, ha de incluir las visitas y excursiones "obligatorias" de todo viaje a Egipto:

 

En El Cairo

Visita de las pirámides y Esfinge

Espectáculo de luces y sonido en las pirámides (esto podeis gestionarlo e ir vosotros directamente una de las noches de El Cairo)

Excursión a Memphis y Sakkara

Visita del Museo Arqueológico de Egipto

Visita de la Mezquita de alabastro y la ciudadela de Saladino

Visita del mercado de Khan el Khalili de noche

 

En el Crucero

Templo de Karnak y Luxor

Visita del Valle de los Reyes

Templo de Hatshepshut

Colosos de Memnon

Templo de Edfu y Kom Ombo

 

En Aswan

Templo de Philae

Obelisco inacabado

Paseo en faluca

Visita poblado nubio

Visita del mercado de Aswan (esto lo podeis hacer por libre)

 

Otras visitas

Templo de Dendera (Excursión desde Luxor)

Visita de los templos de Abu Simbel (Excursión desde Aswan). Esta excursión se puede hacer por carretera en bus (3h. por trayecto) o en avión (solo si se hace noche en Abu Simbel). Es interesante quedarse a hacer noche en Abu Simbel porque podreis ver el espectáculo de luces y sonido y además con poca gente...

 

 

Tips para un viaje a Egipto

 

  • En Egipto hace mucho calor (sobre todo en verano) y las visitas se hacen muy pronto por la mañana para evitar las perores horas de sol, así que los madrugones son inevitables.

 

  • En Egipto es difícil organizar cosas a medida o salen muy caras... lo que si se pueden hacer son programas mixtos, que incluyan excursiones en privado y otras en grupo.

 

  • En cuanto a los alojamientos:

En El Cairo os recomiendo la zona pirámides. Es mucho más tranquila que el centro de la ciudad. Además, si os alojais en esa zona, podeis caminar hasta las pirámides en algún momento que tengáis libre en El Cairo o ir a ver el espectáculo de luces y sonido a vuestro aire.

La categoría, os recomiendo 5* Lujo. Estos son 5* reales.

Los 5* a secas son cadenas locales que dejan mucho que desear...

 

  • Los cruceros salen de Luxor y navegan hasta Aswan (o viceversa). Este trayecto se hace en 3/4 noches. Los cruceros que hacen 6/7 noches suben y bajan, es decir, no navegan por ninguna zona diferente, sino que repiten el itinerario, pero en dirección contraria.

 

  • El programa clásico de viaje correcto debería ser 3/4 noches en El Cairo + 3/4 noches de crucero. A este, se le pueden añadir varias extensiones;
  1. Noche extra en Luxor para visitar los templos de Dendera
  2. Noche extra en Abu Simbel
  3. Mar Rojo (Hurgada o Sharm El Cheick) ideal para buceo, rico fondo marino.
  4. Crucero por el Lago Nasser (tiene poco contenido, es más de relax)
  5. Extensión al desierto Blanco
  6. Extensión al Sinai (no es recomendable actualmente porque allí se esconden jihadistas)
  7. Extensión a Jordania (Petra)

 

Si te ha gustado esta crónica de viaje a Egipto, puedes leer también la Crónica de viaje a Kenia y la Crónica de viaje a Florida en familia. Espero que os gusten!!

 

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