¿Qué ver en Namibia?

En los "waterholes" del PN Etosha se van grandes concentraciones de fauna.

Indice del contenido

  1. Introducción de viaje a Namibia
  2. ¿Es seguro viajar a Namibia?
  3. ¿Qué peligros me puedo encontrar en Namibia?
  4. Recomendaciones para conducir por Namibia
  5. ¿Cómo es el alojamiento en Namibia?
  6. Nuestro viaje por Namibia
  7. Reserva privada de Otjiwa
  8. Cheetah Project
  9. ¿Cómo es un safari por el Parque Nacional de Etosha?
  10. Nuestro alojamiento en Etosha
  11. ¿Cómo ver a los Himba en Namibia?
  12. Nuestro alojamiento en la región de los Himba
  13. ¿Qué ver en la Costa de los Esqueletos?
  14. ¿Cómo es la colonia de lobos marinos de Cape Cross?
  15. Swakopmund
  16. Nuestro alojamiento en Swakopmund
  17. ¿Cómo es el sobrevuelo en avioneta del desierto del Namib y de la costa de los esqueletos?
  18. Ruta de Swakopmund al desierto
  19. ¿Cómo visitar el Parque Nacional Namib-Naukluft?
  20. Nuestro alojamiento en el desierto del Namib
  21. Conclusiones de nuestro viaje a Namibia

Introducción de viaje a Namibia

Namibia es uno de los destinos más “civilizados” de todo el continente africano. Es uno de los países con la renta per capita más alta de África, junto a Sudáfrica y Botswana. Fue colonia alemana y esto se nota en su organización y estabilidad política y social.

 

Namibia es un país con una densidad de población bajísima; 2,5 habitantes por km2. La población total del país ronda los 2,1 millones de habitantes y se concentra en un alto porcentaje en su capital Windhoek y alguna otra ciudad como Swakopmund, Walvis Bay o Luderitz. El resto del territorio es semi desierto y desierto.

¿Es seguro viajar a Namibia?

Namibia es uno de los países más seguros del continente africano. Los niveles de delincuencia son muy bajos y se concentran en la capital Windhoek. Una vez sales de la ciudad, no hay ningún peligro en cuanto a delincuencia.

 

Como en cualquier parte del mundo, se ha de ser respetuoso con las tradiciones locales y aplicar el sentido común si te encuentras en laguna situación compleja.

¿Qué peligros me puedo encontrar en Namibia?

El principal peligro de un viaje a Namibia es quedarse tirado con el coche en alguna zona remota. Namibia cuenta con buenas carreteras, la red es bastante extensa, pero todas las carreteras son de grava, es decir, NO están asfaltadas. Es una grava bien extendida y compacta, pero es grava, así que la conducción ha de ser más lenta y cuidadosa de lo habitual.

Recomendaciones para conducir por Namibia

La principal recomendación es que el vehículo que conduzcais sea 4x4, es decir, tenga tracción en las cuatro ruedas. Esto es importante porque como ya os he comentado, las carreteras en Namibia son todas de grava y un vehículo 4x4 tendrá mejor agarre que un turismo normal.

 

Las flotas de coches de las compañías de alquiler en Namibia son, en su mayoría, vehículos 4wd. Muchos de ellos tipo pick-up, con lo cual, no les pediréis nada extraño, sino lo habitual para ellos.

Otra buena recomendación para vuestro viaje a Namibia es llevar un buen seguro, que cubra lo máximo posible; con cobertura de lunas incluida (la grava salta cuando te adelantan) y asistencia en carretera.

 

Después de nuestra experiencia de viaje por Namibia llegamos a la conclusión de que viajar 2 parejas es lo ideal, básicamente para poder turnarnos en las largas tiradas de carretera.

 

Finalmente, conducir con mucha precaución y limitar la velocidad máxima a 120 km/hora.

Si no te quieres complicar la vida y prefieres viajar en un grupo organizado, aquí tienes esta propuesta:

¿Cómo es el alojamiento en Namibia?

El nivel de alojamientos en Namibia es excelente, pero escaso. Se recomienda reservar con mucha antelación, sobre todo si vas a viajar en periodos vacacionales. En Namibia hay muy buena hotelería y lodges, prácticamente todos gestionados por colonos alemanes. A nivel de precios, son caros, pero la calidad es excelente.

 

También hay posibilidad de campings, también con buenas infraestructuras, para gente que viaje con un presupuesto más ajustado. Una modalidad muy extendida en Namibia es viajar con un vehículo 4x4 con tienda incorporada.

 

En este artículo os iremos mostrando los alojamientos que utilizamos nosotros en nuestro viaje a Namibia. Fueron espectaculares, sobre todo, el de la región de los himba (Grootberg Lodge) y el del desierto (Le Mirage Resort & Spa), y dieron a nuestro viaje un salto de calidad increible.

Nuestro viaje por Namibia

En el 2014 viajamos a Namibia 2 parejas en un vehículo 4wd. Nuestro viaje a Namibia duró 12 días y recorrimos los puntos más interesantes de Namibia, es decir; La reserva de Otjiwarongo, el Parque Nacional de Etosha, la región de Damaraland para ver a los himbas, la Costa de los Esqueletos y Cape Cross, y el Parque Nacional del Namib-Naukluft. Añadimos al viaje el sobrevuelo en avioneta del desierto y de la Costa de los Esqueletos desde Swakopmund.

 

Es uno de los viajes que más me ha gustado de todos los que he hecho en mi vida. Tengo tan buenos recuerdos, vimos cosas tan bonitas, y tan especiales… Namibia es un destino único e irrepetible, es diferente a cualquier cosa de Africa y además es tan variado… Una de las cosas que más nos gustó es la posibilidad de hacer el viaje conduciendo nuestro propio coche e incluso hacer safaris y ver fauna salvaje, por libre… 

Nos sorprendió la cantidad y calidad de fauna salvaje que vimos. Al ser Etosha un parque nacional semidesértico, pensábamos que sería difícil ver animales, pero, todo lo contrario, gracias a los waterholes, pudimos ver grandes concentraciones de fauna.

 

Es, sin duda, un destino super recomendable para viajeros experimentados e inquietos y gente que busque destinos variados y especiales.

 

A continuación, os describo los puntos que visitamos en Namibia:

Reserva privada de Otjiwa

A medio camino entre Windhoek y Etosha se sitúa esta preciosa reserva privada. Nuestro vuelo llegó a mediodía. Entre que hicimos los trámites de inmigración, recogimos el coche y nos pusimos en marcha hacia Otjiwa, llegamos a la reserva sobre las 17:00, ya de noche… durante el trayecto, pudimos ver los primeros facoceros pastando en la cuneta de la carretera.

 

Ese día ya no estuvimos a tiempo de hacer un game drive en la reserva, así que nos acomodamos en las habitaciones del Otjiwa Safari Lodge, fuimos a cenar y a dormir prontito. Esta reserva es muy práctica para plantarte a medio camino de Etosha y así ganar tiempo, mucha gente la utiliza para pasar la primera noche antes de llegar al parque, pero esto es un poco injusto ya que la reserva vale mucho la pena. Se podría estar aquí varias noches y disfrutar de este entorno y su fantástica fauna salvaje.

 

Al día siguiente, pronto por la mañana, hicimos nuestro primer game drive en Namibia, en la Reserva privada de Otjiwa. Ya desde la habitación pudimos ver los primeros grandes antílopes pastando por allí tranquilamente, eran kudus y elands. El día prometía buenos avistamientos.

 

Salimos en un vehículo Toyota descapotado con nuestro chófer-guía. Los game drives en esta reserva duran aprox. 2 horas. La reserva combina sabana típicamente africana con zonas densamente arboladas de acaciasHay leopardos en la reserva, pero no leones ni guepardos.

Durante nuestro game drive por Otjiwa pudimos avistar alcéfalos, kudus de agua, preciosos ejemplares de oryx del Cabo, manadas de cebras y gacelas, buitres en la copa de una acacia, inmensos hormigueros, ñus rojos, 4 magníficos ejemplares de rinocerontes blancos de mediana edad, jirafas, facoceros… No estuvo mal para ser el primer contacto con la fauna namibia.

Además de la fauna salvaje que pudimos ver, los paisajes aquí son también espectaculares. Nos llevaron a lo alto de una colina “The Nest”, donde tienen un chalet con vistas impresionantes de la reserva y sus alrededores. Desde aquí se puede ver perfectamente la división entre la sabana y la sabana arbolada.

 

Tras finalizar el game drive, volvimos al Lodge principal y nos sirvieron un desayuno buenísimo. A continuación, nos despedimos de Otjiwa Safari Lodge y nos pusimos en marcha hacia el Parque Nacional de Etosha. En Otjiwarongo nos desviamos para visitar Cheetah Project.

Las instalaciones del Otjiwa Safari Lodge son increibles. Tienen varios tipos de habitaciones; para familias, para recién casados, habitaciones tipo Lodge, chalets e incluso zona de camping.

 

Disponen de un área común con un comedor que da al jardín, donde hay una gustosa piscina. La verdad es que apetecía mucho quedarse por allí para disfrutar de las instalaciones.

Cheetah Project

Teníamos ganas de conocer la actividad que llevan a cabo esta organización internacional, la Cheetah Conservation Fund, que se dedica a asegurar la supervivencia a largo plazo del guepardo mediante la investigación, la conservación y la educación.

 

Aquí en Namibia, los guepardos son muy escasos y son muy difíciles de ver en libertad. No solo las condiciones climatológicas, sino la caza furtiva ha acelerado la caída de miembros de esta especie en los últimos tiempos, de forma alarmante.

 

Nos acercamos a las instalaciones de esta fundación, donde tienen varios ejemplares en cautividad para que la gente los vea. Además, hacen varias actividades; entre ellas, la de ver correr a estos felinos tan espectaculares y poder interactuar con ellos un rato. Dicen que el guepardo es muy dócil y poco agresivo. En la antigüedad se domesticaban habitualmente.

 

Estuvimos observando a 3 ó 4 ejemplares preciosos, que se situaron justo delante nuestro, detrás de una verja. Estuvieron por allí caminando y mostrándonos su espectacular fisonomía, diseñada y evolucionada por la Naturaleza para correr en espacios abiertos, no hace falta recordaros que éste es el animal más veloz de nuestro planeta.

Nosotros no hicimos ninguna de las actividades que ofrecían, no limitamos a contemplar a los guepardos. Había también por allí una tienda de souvenirs, con objetos relacionados con los cheetahs; peluches, libros, todo tipo de merchandising.

 

En este link tenéis toda la información de esta asociación. Es posible adoptar y hacer alguna donación para ayudar en su causa: https://cheetah.org/cheetah-ecolodge/

 

Volvimos a Otjiwarongo para tomar la carretera que nos llevaría al Parque Nacional de Etosha. Paramos un momento para observar los espectaculares nidos de los pájaros tejedores (ver foto).

¿Cómo es un safari en el Parque Nacional de Etosha?

El Parque Nacional de Etosha en Namibia es único e irrepetible, fue para nosotros una auténtica sorpresa agradable, no nos imaginábamos ver tantos animales y unos paisajes tan espectaculares.

 

A continuación, os indico las principales características del Parque Nacional de Etosha;

Etosha es un parque nacional inmenso (22.270 km2) y 350 km de este a oeste.

Etosha está formada por 2 tipos de ecosistemas; bosque bajo con matorral y sabana. Y depresiones o lagunas saladas secas (llamadas “pan” en inglés)

 

La característica más destacada de Etosha es Etosha Pan, el gran lago salado que hay en el centro. Es un lago salado seco, que se inunda en temporada de lluvias. A esta laguna acuden muchos animales a ingerir sales, como parte de su dieta.

 

Etosha es un parque nacional totalmente diferente a cualquier otro por su fisonomía semi desértica. No tiene nada que ver con los que hay en Africa del Este; Kenia, Tanzania, Uganda, etc. pero tampoco con los de Africa Austral; Sudáfrica, Swazilandia, Botswana, Zimbawe…

 

Etosha tiene 2 entradas; Anderson (al sur) y Lindequist (al este). Y 3 bases donde se puede pernoctar; Okaukuejo, Halali y Namutoni.

En Etosha se hacen los safaris por libre, es decir, conduciendo uno mismo su coche, con lo que la aventura está asegurada. Nosotros nos encontramos con manadas de elefantes cruzando la carretera y tuvimos que esperar a que pasaran todos. Aquí tienen preferencia los animales, están en su espacio natural. También tuvimos un encontronazo con un rinoceronte, que nos vino corriendo, como para embestirnos… finalmente, se debió de nuestra trayectoria, afortunadamente se trató solo de un aviso, pero nos llevamos un buen susto. Tuvimos también, leones rascándose con nuestras ruedas, así que la interacción con la fauna salvaje es real y muy peligrosa. Hay muchos carteles recordándote que has de ser prudente conduciendo y no bajar del coche en ninguna circunstancia ya que te puede aparecer un animal por cualquier lado. Nosotros vimos hienas, búfalos y antílopes variados escondidos en matorrales.

Los safaris se hacen siguiendo los “loops de safari” que hay señalizados. Son de pista (no asfaltados), pero, como en toda Namibia, están en buen estado de conservación. No se puede salir de los loops, si os ve algún ranger fuera de las pistas establecidas os pueden meter una buena multa. La red de loops es muy extensa y se puede llegar de un campamento a otro a través de loops.

Además de los safaris en vehículo 4x4, en Etosha es muy típico la observación de fauna salvaje en los “waterholes”. Estos son pozos de agua (algunos naturales y otros artificiales), donde acuden los animales a beber. Hay waterholes delante de los lodges, y es una auténtica maravilla ver como acuden a beber las diferentes especies y observar la jerarquía natural que existe entre los diferentes animales a la hora de beber. Cuando ronda por allí algún león, todos los demás animales se dispersan. Nos contaron que hacía una semana una manada de leones había atacado a un rinoceronte de corta edad justo delante del waterhole de Okaukuejo…

Ver la puesta de sol cómodamente sentado en tu Lodge, y la fauna salvaje desfilando delante de ti, es una de las cosas que más nos gustó de Namibia. Nosotros nos alojamos en el Okaukuejo Camp y en el waterhole de este Lodge vimos un tránsito de animales espectacular, durante todo el día y la noche.

 

Una de las escenas más bonitas que recuerdo (la vimos varias veces) es un grupo de 7 ú 8 jirafas bebiendo, con las patas delanteras abiertas y el cuello agachado para llegar al agua, y varias jirafas vigilando para no ser sorprendidas por algún depredador. Es ese momento, agachadas, es cuando las jirafas son más vulnerables…

Los waterholes son fuente de vida y entorno a ellos se pueden ver concentraciones de fauna salvaje fantásticas, sobre todo en temporada seca, cuando el agua es escasa. Durante la temporada de lluvias, no se ven concentraciones tan grandes porque hay más agua por todas partes y los animales se dispersan.

Si prefieres que te lleven, no dudes en tener en cuenta esta opción:

En Etosha hay cantidad de fauna salvaje, nosotros, en los dos días que estuvimos haciendo game drives pudimos ver; elefantes, leones, rinocerontes, jirafas, búfalos, cebras, avestruces, onyx del Cabo, elands, coyotes, gacelas de Thompson, ñúes, nyalas, hienas, tortugas de tierra, dik diks, gallinas de guinea, secretarios, halcones, topis, facoceros, y muchas especies de aves.

Vimos varias veces leones; un macho durmiendo en medio de la nada, tres hembras expectantes, habían visto algo interesante y trataban de acercarse. Y otro macho también durmiendo bajo un árbol. Los leones duermen 20 horas al día…

No hay, dentro del parque, gasolineras ni ningún tipo de servicio, así que conviene ir bien provisto de carburante para no tener problemas. Si hay gasolinera en Okaukuejo.

 

Hay poca infraestructura de alojamientos en Etosha, así que es conveniente reservar con el máximo tiempo de antelación, sobre todo si queréis viajar en una época vacacional.

 

En los lodges de Etosha hay zonas de acampada y están muy concurridas por los camiones overland. No es recomendable llegar a Etosha sin una reserva ya que si no hay disponibilidad, no encontrarás nada a muchos kilómetros de distancia.

Nuestro alojamiento en Etosha

Nosotros nos alojamos en el Okaukuejo Camp. Okaukuejo es como el centro más importante de Etosha. Es la puerta de acceso más concurrida y donde hay algunos servicios fundamentales, como gasolinera, algunos alojamientos, algún pequeño supermercado y las oficinas del parque.

 

Okaukuejo Camp dispone de bungalows sencillos pero correctos, donde nosotros nos alojamos. También hay un Lodge con habitaciones de obra más completos y caros. Estos están más cerca del waterhole. Y finalmente, hay una gran zona de acampada con servicios comunes para gente que viaja en camiones overland, o en coches con tienda incorporada.

 

El desayuno y la cena se sirve en un gran restaurante común, donde hay un buffet muy variado. Es típica la carne de diferentes especies de caza, como el kudu o el eland.

 

La ubicación de Okaukuejo, para mi es la ideal, están en el centro y puedes desplazarte a un lado y a otro del parque cómodamente.

¿Cómo ver a los Himba en Namibia?

Otro de los grandes atractivos de un viaje a Namibia fue conocer a la etnia de los himba. Esta etnia, muy cercana a los herero, vive, todavía, de forma muy primitiva y básica. Son semi-nómadas, es decir, se desplazan con sus rebaños de cabras y no tienen un sitio fijo donde vivir. Se distribuyen por la árida región de Kunene al norte de Namibia.

 

Los himba han estado mucho tiempo aislados del mundo exterior y no han sido “contaminados” por otras culturas, cosa que actualmente está cambiando.

Los himba son polígamos y visten taparrabos, pero les gusta mucho ir bien provistos de abalorios decorativos; collares y pulseras. Se untan un ungüento de barro rojizo mezclado con manteca para protegerse del sol y de las picaduras de los insectos.

 

Los himbas tienen un aspecto salvaje y primitivo fantástico, son muy fotogénicos.

 

Nosotros hicimos la visita de un poblado himba desde Grootberg Lodge. Fuimos con un vehículo descapotable 4x4 con un guía que se conoce el terreno. Para llegar a la zona donde están los himba, se necesitan permisos y además viven en zonas muy remotas. Es, por eso, necesario visitar a los Himba con un guía. Tardamos varias horas en llegar y condujimos por una remota región por pistas salvajes, remontando el curso de un río, donde dicen que, de vez en cuando, se ven elefantes perdidos por allí.

El poblado de los himba estaba en plena naturaleza. Antes de llegar vimos unas chicas himba debajo de un árbol con varios niños. Nuestro guía les preguntó si podíamos visitar el poblado y supongo que dijeron que si porque nos acompañaron hasta allí. Caminamos unos 10 minutos hasta llegar a sus chozas, donde vimos a muchos niños correteando por allí, mujeres sentadas plácidamente a la sombra; algunas con niños y otras haciéndose trenzas. También salieron varios hombres para hablar con nosotros. Uno de ellos se presentó como el jefe del poblado, nos dimos la mano y nos hicimos unas fotos. Nos presentó a toda su familia y nosotros también nos presentamos.

Repartimos entre los niños globos de colores. El contraste del color de los globos con su tez profundamente marrón era fantástico. Estuvimos un rato jugando con ellos, hinchando globos y dejándolos deshinchar... esto les hacía mucha gracia…

Tras un rato merodeando por allí y observando las maravillosas caras y cuerpos de aquellas mujeres, niños y hombres, tan exóticas y estéticas, aquellas cabelleras mezcladas con barro rojizo y aquellos peinados imposibles, nos enseñaron el interior de las cabañas. Hechas con adobe y excrementos de animales, en su interior había un pequeño fuego que desprendía una humareda insoportable… para ellos es algo habitual que les protege de los insectos, pero para nosotros no, y aguantamos poco tiempo allí. Los himba viven anclados en el tiempo. Sus costumbres e infraestructuras no han evolucionado en milenios. No tienen nada de tecnología, por no tener, no tienen ni agua corriente, ni electricidad. Parece increíble que en pleno siglo XXI haya gente que aún viva de esta manera…

Nuestro guía, reunió a varias chicas, como si fueran vacas y las puso en formación dándonos la cara. El chico tomo una barita de madera y empezó a explicarnos cosas acerca del aspecto de las chicas; sus peinados, sus ungüentos, sus abalorios, etc. También nos explicó cosas acerca de la cultura himba. Fue, como una clase de antropología al aire libre y con personas vivitas y coleando, en vez de pizarra o pantallas electrónicas. Las chicas aguantaron sin rechistar… la situación fue un poco violenta y machista, pero los himba y muchas otras etnias están a años luz de la igualdad entre géneros…

Estuvimos todo el rato que quisimos por allí, haciendo fotos e interactuando con los himba. No hablaban ni una sola palabra de inglés, así que nos comunicamos por signos.

 

En un momento dado, todas las mujeres himba se sentaron en el suelo formando una redonda y sacaros objetos artesanales para mostrárnoslos y vendérnoslos. Estuvimos negociando con ellas el precio de algunos objetos, al final les compré una figurita de madera tallada y un collar metálico con caracolas blancas marinas. Es curiosa la fijación que tienen los himba con las conchas marinas. Es un objeto que les encanta y lo valoran mucho, no solo por su belleza, sino porque para ellos es difícil de conseguir, no se encuentran en su territorio de interior.

Para finalizar la visita al poblado himba, y a modo de despedida, todos los himba, mujeres y hombres, se pusieron a bailar una danza tradicional. Las mujeres y hombres cantaban y aplaudían de forma repetitiva y muy primaria, mientras iban saltando al centro, de una en una, para patalear el suelo de forma arrítmica, levantando las manos y el polvo... Fue un momento divertido, se notaba que les gustaba el jaleo. Nos animaron para que saliésemos al ruedo, pero no nos atrevimos. Hacía un calor insoportable y estábamos un poco abrumados por todo aquel ambiente tan salvaje.

Ya cuando nos íbamos, los niños y algunos chicos quisieron ver algunas de las escenas que habíamos grabado con el Ipad. Fue una situación surrealista, un aparato de tecnología punta en medio de todos aquellos pequeños himba, anclados en la prehistoria… son los maravillosos contrastes que nos ofrece nuestro planeta Tierra.

 

Fue divertido también ver a mi hermano Kike, con su tez blanca y calvo, en medio de aquel coro de niños de piel tan oscura. Era como el yin y el yan. Me recordó a la escena en que Stanley, tras pasar dos años buscando a Livingstone por todo Africa, llegó a Ujiji, a orillas del Lago Tanganyika y viendo a un europeo blanco, en medio de todos los locales de raza negra, le preguntó; “Usted debe ser el doctor Livingstone, supongo…”

El regreso a Grootberg Lodge transcurrió de nuevo, por el cauce de un río seco. Hicimos una parada para comer un picnic al lado de una de las charcas que había en este curso fluvial, bajo un gran árbol. Nos podía haber salido una serpiente por cualquier lado, afortunadamente no ocurrió.

Nuestro hotel en la región himba - Grootberg Lodge

Estuvimos alojados en Grootberg Lodge. Este fue uno de los mejores alojamientos en donde he estado en toda mi vida. No solo porque el Lodge en si es muy chulo y bonito, sino por la ubicación. Está montado en la ladera de un escarpado, justo delante del cañón de Grootberg, con unas panorámicas espectaculares. Sencillamente impresionante.

 

Las habitaciones son tipo bungalow, son muy completas, con grandes camas de matrimonio, baños privados en cada habitación, terraza panorámica, etc.

Está ubicado en medio de la nada, lo que lo hace más salvaje. Su construcción está hecha con materiales que lo integran en el entorno. Destaca, en la terraza común, una pequeña piscina de un color azul intenso, con uno de los bordes que cae al infinito. Y el baobab que crece en medio de la terraza, sencillamente, precioso. El Lodge organiza salidas para ver a los himba y salidas de safari para ver a los elefantes del desierto.

 

Grootberg Lodge es, sin duda, un alojamiento que dará un salto de calidad en vuestro viaje a Namibia. Una elección super recomendable.

¿Qué ver en la Costa de los Esqueletos?

El nombre de “Costa de los Esqueletos” se le dio probablemente por la gran cantidad de ballenas que quedaban varadas por aquí y cuyos esqueletos se podían ver por todas partes. También ocurría lo mismo con los barcos, sucedían, en esta región, gran cantidad de accidentes debido a la espesa niebla, el mar agitado, las corrientes impredecibles y los vientos tormentosos. Los marineros que conseguían llegar a tierra firme, se acababan muriendo, en esta costa inhóspita, debido a la falta de agua dulce.

 

A pesar del carácter hostil de la Costa de los Esqueletos, hay gran cantidad de animales salvajes que se pueden observar, con un poco de suerte, como; elefantes, rinocerontes, leones del desierto, hienas marrones, chacales, jirafas, focas, oryx, kudus y cebras adaptadas al medio. También algunas plantas se han adaptado a este medio sin lluvias, dependiendo solo de la humedad que trae diariamente la niebla del Océano Atlántico, especies como welwitshias, melones Nara, varias lithops, líquenes y arbustos de tinta.

El Parque Nacional de la Costa de los Esqueletos se divide en dos partes:

  1. La parte sur; Se extiende desde el río Ugab hasta la Bahía de Torra. Esta parte es de libre acceso, sin embargo, a partir de la puerta de entrada en Ugabmund y Springbockwater, se necesita un permiso que se puede obtener directamente en la puerta.
  2. La parte norte; Esta se extiende desde Torra Bay hasta Kunene, en la frontera con Angola y no es accesible. Solo se puede llegar a esta área con un operador turístico que tenga la concesión o la calificación. Esta es la zona más atractiva del parque.

 

Al sur del Parque Nacional de la Costa de los Esqueletos se encuentra el Área Recreativa Turística de la Costa Oeste Nacional. Esta zona también forma parte del Parque Nacional, es un tramo costero de unos 180 km de longitud desde la boca de Ugab hacia el sur hasta Swakopmund y Walvis Bay. Es un área de acceso libre. Debido a la gran abundancia de peces, es un paraíso para los amantes de la pesca y para los lobos marinos del Cabo, que forman enormes colonias, como la de Cape Cross.

En nuestro viaje a Namibia condujimos desde Grootberg Lodge hasta Swakopmund. Fue una jornada intensa de carretera (454 km en unas 6 horas), pero muy emocionante y con una sensación de estar en un lugar inhóspito, fantástica…

 

La carretera es toda de grava, como os he comentado anteriormente, una grava bien compactada y en buenas condiciones, sin embargo, durante muchos tramos de este trayecto nos encontramos que la arena del desierto invadía la carretera y la conducción tenía que ser más lenta y cuidadosa. Hubo algún momento, ya cerca de Cape Cross, en que nos desviamos para ver a unos pescadores y nos quedamos enganchados en la arena, gracias a dios que había por allí más gente y un namibio experimentado nos sacó el vehículo con un par de volantazos, vaya, vaya, con la habilidad de aquel tipo… ¡digno del Paris Dakar!

Hicimos varias paradas en medio de aquella carretera inhóspita; nos acercamos a la costa para ver el mar. Era un agua turbia, con muchas algas. Vimos casquetes de barcos antiguos embarrancados, parecían costillas de ballenas. También vimos huellas de varios animales grandes, parecían leopardos y chacales. Dicen que vienen por aquí, de vez en cuando, para cazar lobos marinos.

 

Los paisajes aquí son sobrecogedores; grandes extensiones de tierra desértica, sin vegetación, con tonalidades que van del blanco de las salinas a los marrones de la arena del desierto. El Océano Atlántico en su versión más salvaje está omnipresente, durante todo el trayecto, ya que la carretera sigue la línea de la costa. Dunas, enormes pedregales o ergs (como lo llaman los bereberes), salinas naturales con algunos flamencos, playas salvajes, barcos fantasmagóricos varados en las playas, colonias de leones marinos dantescas, etc. esto es, la Costa de los Esqueletos.

Ya cerca de Cape Cross, vimos una zona donde estaba pescando mucha gente. Mi hermano Kike es un gran pescador y quiso acercarse para ver que tal iba la jornada. Justo cuando llegamos caminando por la arena a donde estaban instalados un grupo de pescadores, uno de ellos recogía hilo y traía una especie de lubina de dos palmos. Tenían una nevera llena de pescados como ese.

 

Nos dijeron que muchas veces sacaban tiburones pequeños, que aquel mar estaba infestado y que, si queríamos pescar un rato con ellos, seguro que sacábamos alguno.

 

Comentaros también que aquel grupo de namibios blancos (seguramente descendientes de los colonos alemanes), estaban pescando con un cadáver de un lobo de mar justo delante suyo, como si fuera una piedra… fueron muy amables aquella gente, pero íbamos mal de tiempo y decidimos seguir nuestro camino.

¿Cómo es la colonia de lobos marinos de Cape Cross?

Nuestra siguiente parada fue en la colonia de lobos marinos más numerosa de la Costa de los Esqueletos, en Cape Cross. La palabra, para mi, que mejor define esta colonia es “dantesca”.

 

Cuando llegamos a esta colonia, solo bajar del coche, nos invadió un olor fortísimo, denso y muy desagradable. También un ruido ensordecedor… Al asomarnos a la baranda de madera pudimos ver miles de lobos marinos, amontonados en una playa.

 

Aquello era un espectáculo “dantesco”. Estuvimos un rato observando a los animales y pudimos ver cadáveres de lobos marinos pequeños, que debían haber sido chafados por otros adultos. Vimos peleas de varios miembros que se tiraban violentamente encima de grupos que estaban tan tranquilos, lobos marinos recién nacidos reclamando su ración de leche, otros haciéndose paso para lanzarse al mar desde unas rocas, otros lobos durmiendo, otros vagando sin rumbo, entre medio, algunas aves comiéndose la carroña de los lobos muertos, etc. 

Pudimos observar también como estos animales se desplazan torpemente cuando están en tierra firme, pero son rapidísimos y muy hábiles dentro del mar.

 

Fue, aquella, una visión que no olvidaré nunca. Estuvimos una media hora en Cape Cross, no pudimos aguantar más aquel hedor a excrementos y carne podrida. Fue, sin embargo, una visita muy interesante. La Naturaleza es bella, pero al mismo tiempo, cruda e implacable. Aquí, en Cape Cross pudimos ver una muestra perfecta de ello.

Swakopmund

Seguidamente llegamos a Swakopmund, una de las ciudades más importantes de Namibia, en la costa. Esta ciudad nos pareció muy tranquila y bonita ya que tiene muchos edificios de estilo colonial alemán. Sorprende ver por aquí edificios que asocias a latitudes más frías, casas que podrían estar en cualquier población de los Alpes…

 

Nos acercamos a la playa, donde había un largo muelle de madera que se adentraba en el mar, y casitas en primera línea de playa con vayas de madera. Esa noche nos metimos una buena cena en un restaurante que había en medio del pueblo, se llamaba “Welwitschia”. Nos trajeron una bandeja de marisco y otra de carnes, espectaculares.

Nuestro alojamiento en Swakopmund

En Swakopmund hay bastante variedad de alojamientos. Nosotros estuvimos en un hotelito que parecía un motel de carretera americano, pero con mucho encanto. Se llamaba Sea Breeze Guesthouse y tenía parking privado y unas habitaciones nuevas y totalmente equipadas. Fue una buena elección, confortable, cómoda y económica para pasar una noche.

¿Cómo es el sobrevuelo en avioneta del desierto del Namib y de la costa de los esqueletos?

Pronto por la mañana nos pusimos en marcha hacia el aeropuerto de Swakopmund. Allí cogimos la avioneta con la que ibamos a hacer el sobrevuelo del desierto del Namib y de la parte sur de la Costa de los Esqueletos.

 

El día se levantó apagado, pero con buenas condiciones para volar. No había viento ni previsión de lluvias (jeje, aquí sería algo extraordinario...).

Habíamos escogido la modalidad de vuelo más completa; la del desierto combinado con la costa, de regreso a Swakopmund. El sobrevuelo iba a durar unas dos horas.

 

Existen otras modalidades más cortas, que solo sobrevuelan la costa o solo el desierto. Nosotros, ya que estabamos allí, quisimos hacer lo más completo posible.

 

Las avionetas que operan estos vuelos son pequeñas Cessna con capacidad para 4 pasajeros + el piloto y el copiloto, seis personas en total.

 

Son avionetas que vuelan muy bien y maniobran con mucha ligereza, son como un coche con alas. Lo habíamos comprobado, hacía unos años, en Venezuela, cuando nuestro piloto “suicida”, nos acercó a unos 20 metros del Salto del Angel...

 

Estas avionetas no necesitan mucho espacio para despegar o aterrizar, ya os digo, son fantasticas para zonas remotas y con poco espacio.

Nuestro sobrevuelo del desierto del Namib se puso en marcha. Vimos las primeras dunas bajas, de un feo color ocre, manchadas. Una basta extensión de arena, con el mar de fondo. Seguidamente aparecieron impresionantes extensiones de desierto pedregoso, con algunas montañas secas y algunos pequeños oasis con algo de vegetación.

 

Vimos también algunas formaciones de arena curiosas, como un cono volcánico de arena, de grandes dimensiones. Empezamos a ver dunas de arena rojiza, características del Namib. Dicen que este es el desierto más antiguo del planeta y que el color rojizo se debe a la oxidación de la tierra, que contiene mucho hierro.

 

Empezamos a ver grandes formaciones de dunas altas, con vertices espectaculares, esculpidos por el “harmattan”, como llaman los bereberes al viento que modela las dunas. Había, cerca de estas dunas, zonas con vegetación, acacias, me pareció ver. Se veían por aquí oasis más grandes y con más vegetación.

Pudimos ver también, en medio de aquel desierto, una base, no se si militar o cientifica. Sin duda, en aquella ubicación, no debían temer por su seguridad, allí no hay quien llegue...

 

Apareció ante nosotros una autentica cordillera montañosa, un cañón del Colorado en pequeño, formado por dunas petricifadas.  En aquel momento, el día ya se había levantado y la luz lo impregnaba todo. Las enormes dunas rojizas se mostraban ante nosotros, como si fueran olas de mar, insignificantes desde el aire, pero impenetrables desde el suelo.

 

Pudimos avistar, en un trozo de sabana desértica, varios onyx del cabo y una manada de cebras. Pobres bestias, que dura vida les había tocado vivir en aquel secarral...

 

Por fin llegamos a la zona de Sossusvlei, las impresionantes y largas dunas, altas y rojizas, hacen facilmente reconocible esta zona. Pudimos ver la duna 45, una de las más altas del mundo. Con varios coches y personas merodeando por allí. También alcanzamos a distinguir Deadvlei, una zona donde la vegetación se ha secado por completo porque la arena ha ido avanzando, y se pueden ver aún restos de troncos quemados.

 

Estas dunas me recuerdan, por la perfección de sus vertices, a las pirámides de Egipto.

Pudimos ver también, los restos de una explotación minera engullida por el desierto. Bendito el que se le ocurrió montar aquí una industria de este tipo, seguramente no hizo los calculos correctos o desconocía que la arena del desierto se mueve más rapido de lo que parece...

 

Finalmente llegamos de nuevo a la costa. Se veía como el desierto llega al mar, montones de dunas que se precipitan a las aguas del Atlántico. También pequeñas colonias de lobos marinos, en medio de la nada, casquetes de barcos embarrancados en la arena. Barcos de principios de siglo, con la mitad del casco ya hundido en la arena. Barcos de dimensiones petroliferas.

 

Sobrevolamos marismas con flamencos. Algunos se echaban a volar asustados por nuestra presencia, como en la película de “Memorias de África”. También habían pelicanos.

Ya, más cerca de la ciudad, pescadores con sus coches en medio de la inmensa playa con sus cañas a punto de pescar pequeños tiburones.

 

Unas salinas enormes, con formas cuadriculadas perfectas y de fondo, la pequeña ciudad de Swakopmund. Desde el cielo, se pueden ver los diferentes barrios, todos con casas unifamiliares, algunos con jardincito verde, imagino que los más ricos y otras fuera del centro, en zonas desiertas, que parecían los “townships” o barrios marginales de la ciudad.

 

A la entrada del puerto se podían ver varios barcos esperando su turno de entrada. Eran barcos grandes, de mercancías y algún petrolero.

 

El sobrevuelo había sido espectacular. Siempre que viajo intento hacer algún sobrevuelo, si hay algo interesante que ver desde el aire, claro. En esta ocasión, el desierto y la costa de los esqueletos justificaron de sobras esta actividad. Hicimos fotos y videos, que os muestro a continuación, pero sabed que este material siempre es insuficiente y no muestra la espectacularidad de la realidad.

Ruta de Swakopmund al desierto

Este trayecto entre Swakopmund y Sesriem, el punto neurálgico del Parque Nacional del Namib Naukluft, es de 345 km y se cubre en unas 4 horitas. Nosotros ibamos un poco más allá, al hotel Le Mirage Desert Lodge & Spa, a 370 km.

 

Es un trayecto monotono, con paisajes desérticos, algunas formaciones montañosas bajas y una verja que recorre toda la carretera de grava. Vimos en ella algún animal enganchado...

 

De vez en cuando se veía algún animal campando por allí; avestruces, cebras, algún antílope...

 

La única “atracción” en este trayecto es Solitaire, un pueblo, por llamarlo de alguna manera, perdido en medio de la nada, me recordó a los pueblos fantasmas del Oeste americano (Furnance Creek o Bishop).

En Solitaire hay dos cosas que obligan al viajero a parar; la gasolinera, en este punto, y teniendo en cuenta las pocas posibilidades de repostar que hay en esta región, todo el mundo pone gasolina. Y la pastelería; es famoso el pastel de manzana o “applestrudel” de aquí, aunque hay otros tipos, también.

 

También es muy descriptivo del lugar las carrocerías de coches abandonados que hay desperdigadas por la zona. Coches antiguos, casi todos, que llegaron hasta aquí, pero que no superaron las terribles condiciones meteorológicas del desierto y nunca más volvieron a ponerse en marcha.

¿Cómo visitar el Parque Nacional Namib-Naukluft?

El desierto del Namib fue el último gran destino de nuestro viaje a Namibia. Es quizás, lo más representativo del país, las grandes dunas rojizas. El desierto del Namib se extiende a lo largo de la costa de Namibia, entre el río Orange (frontera con Sudáfrica, al sur), y el río Kunene (frontera con Angola, al norte). Tiene una longitud de unos 2.000 km y una anchura que varía entre los 80 y 200 km.

 

El Namib está considerado como el desierto más antiguo del mundo. Se tiene constancia de que ya existía en la Era Terciaria, hace 65 millones de años, epoca en la que se extinguieron los dinosaurios. En 2013 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

 

El Parque Nacional del Namib Naukluft cubre unos 320 km de longitud y 120 km de ancho, entre Luderitz y el río Kuiseb. Esta formado por enormes dunas rojizas de hasta 300 metros de altura.

 

En el centro geométrico del parque se encuentra el área de Sossusvlei, la más espectacular, a la que se accede por Sesriem. Sossusvlei recibe este nombre por los lagos (vlei) que se forman cuando llueve. Muchos de ellos están secos desde hace tiempo, aquí las lluvias son muy escasas, en este caso se llaman “deathvlei” (lagos muertos) y son paisajísticamente muy bonitos por estar rodeados de grandes dunas.

A Sossuvlei se accede por el valle de Tsauchab, que está rodeado de dunas cobrizas. Aquí se pueden ver las dunas más altas del desierto, como la famosa duna 45, de 300 metros de alto, o la duna 7, con 380 metros, la más alta.

 

El color rojizo de las dunas se debe al alto contenido en hierro de las arenas, que provienen del Kalahari. Dicen que si acercas un himan a la arena, se separan rapidamente las limaduras de hierro que abundan en ella.

 

Nosotros ascendimos la duna 45 a pie. La finura y el color de la arena es espectacular, pero también terrible para caminar sobre ella. Nos costó lo suyo llegar a la cima. Una vez allí no queríamos bajar, las vistas eran sobrecogedoras. Podíamos ver un mar de arena delante nuestro y otras enromes dunas al otro lado del valle.

Me maravilla las formaciones y los vertices de estas dunas. Son autenticas obras de arte efimeras de la naturaleza. Solo había una acacia, en todo aquel entorno desértico, que destacaba, y bajo ella, en busca de sombra, un oryx del Cabo.

 

La bajada de la duna fue más fácil, incluso hicimos alguna “croqueta”, no nos pudimos resistir... Seguidamente, nos adentramos en el valle hasta llegar a un “deadvlei” o lago seco. Se veían allí restos de arboles quemados por el sol y el suelo color blanquecino de los sedimentos del agua que hubo, en otra época. Vimos por allí varios onyx del cabo, siempre refugiados debajo de las escasas acacias. Pensé que era muy fácil cazar a estos bellos antílopes por aquí. Solo se ha de localizar un arbusto y seguro que debajo de estos hallarás un ejemplar.

 

La salida del deadvlei fue complicada. La carretera estaba inhundada de arena y el vehículo 4x4 se nos quedó enganchado. A la ida habíamos cogido la velocidad suficiente como para no quedarnos embarrancados, pero al salir, nos debimos despistar y ahí nos quedamos. Tratamos de poner en práctica todos los trucos dakkarianos posibles; poner la 2ª y 3ª marcha, aplicar peso a las ruedas, poner alguna piedra en la rueda para hacer tracción, etc. Nada funcionaba... Ya nos veíamos ahí, debajo de la solana, deshidratados y acosados por los buitres, horas perdidas... De pronto, apareció por allí un vehículo de safari vacío, que nos ofreció ayuda. El conductor ató una cuerda a nuestro coche y poco a poco fue sacandolo de la arena hasta que encontró una superficie que nos permitiese circular sin problemas.

Le dimos las gracias a aquel buen samaritano y continuamos nuestro viaje por el desierto. Vimos algúna gacela refugiada en la sombra de una acacia e incluso un cráneo de un oryx sobre la arena, éste no soportó la calor...

 

Habíamos visto el desierto desde el aire, durante el sobrevuelo en avioneta. Ahora lo estabamos visitando desde tierra firme. Nos parecío un espacio tan inmenso e inabarcable, de unas medidas colosales, como el Gran Cañón del Colorado. Son fenómenos geológicos, ambos, que escapan a la medida del ser humano, por eso, creo, nos fascinan tanto.

Si prefieres visitar Sossusvlei en grupo, no dudes en tener en cuenta esta opción:

Nuestro alojamiento en el desierto del Namib

En el desierto del Namib nos alojamos en Le Mirage Desert Lodge & Spa. ¡Qué maravilla de alojamiento...!, valdría la pena volver a Namibia solo para estar alojado en este hotel durante un par de noches...

 

Está ubicado a unos 70 km de Sossusvlei, así que fuera de la influencia turistica del parque. Se trata de una especie de Karavansarai o fortaleza, en medio del desierto. Es un complejo fortificado de aspecto medieval. Dentro, solo entrar, te encuentras con un palmeral y una piscina maravillosa de un azul precioso, entorno a la cual se distribuyen las habitaciones.

El edificio tiene dos niveles, en la parte de abajo se encuentran las salsa comunes; vestuarios, bar, salas de masajes, spa, salas de estar con sofás de piel, etc. En el nivel superior están las habitaciones, no hay muchas, pero todas son tipo suite.

 

Las habitaciones son enormes, sobra espacio, con altos techos. Pintadas de un color rojizo que recuerda al de las dunas de Sossusvlei y decoradas con un estilo arabesco, con camas altas, doseles y cortinas blancas. Todas tienen ventanas y terracitas que dan al desierto.

 

Vimos que el hotel tenía varias habitaciones sin techo, es decir, para pasar la noche durmiendo bajo las estrellas. Me pareció una idea genial...

 

Uno de los días que estuvimos alojados allí, tuvimos la suerte de contemplar la puesta de sol. Nos sentamos allí, alrededor de una fogata, con un Apperol Spritz, contemplando la caida del sol. Fue maravilloso, una de las puestas de sol más bonitas que recuerdo. Las tonalidades de luz fueron variando a medida que el sol se escondía, de más claras a más calidas... Vimos corretear por allí algún chacal y algún antílope.

El hotel sirve también la cena a la intemperie. Vimos como montaban una fantastica barbacoa a un grupito. Nosotros cenamos en un restaurante interior, también decorado muy exóticamente. Fue una cena a la carta, la mejor del viaje.

 

Sin duda, recomiendo el Le Mirage Desert Lodge & Spa para vuestro viaje a Namibia. Una autentica pasada de hotel...

Conclusiones de nuestro viaje a Namibia

Namibia es un destino ideal para viajeros experimentados. Es un destino único, diferente a cualquier otro, que ofrece gran variedad de recursos. Namibia se puede hacer conduciendo uno mismo un vehículo 4x4, eso le da un caracter más “aventurero” al viaje.

 

Importantisimo reservar alojamientos con mucha antelación. Hay poca infraestructura.

 

La calidad de los alojamientos es excelente. Casi todos están gestionados por europeos. También es posible viajar con tiendas de campaña, hay zonas de acampada bien acondicionadas.

 

Lo mejor de Namibia; La reserva privada de Otjiwa, el Parque Nacional de Etosha, la región de los Himba, la Costa de los Esqueletos y el Parque Nacional del Namib Naukluft.

 

Recomendable añadir un sobrevuelo en avioneta del deisero del Namib y la costa de los Esqueletos.

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